"Debemos actuar ya": el aviso de 200 economistas sobre la inminente crisis de empleo que se avecina por culpa de la IA
Expertos de todo el mundo exigen a los gobiernos un marco regulatorio inmediato ante un ritmo de automatización que ya se está traduciendo en miles de despidos en gigantes del sector.
Los discursos en torno a la inteligencia artificial y su impacto en el ámbito laboral y económico son antagonistas. O bien se apunta a un incremento masivo de la productividad que hará caer los precios de los bienes de consumo, como hace por ejemplo el inversor tecnológico Marc Andreessen, o bien se alerta de una destrucción de empleos y por tanto de un escenario económico complejo como hace un estudio reciente del MIT.
Más en la línea de este segundo ensayo que de la visión optimista de Andreeessen se ha manifestado un grupo formado por dos centenares de personalidades ligadas al ámbito de la economía, quienes urgen a establecer un marco de actuación en relación a las consecuencias que la tecnología algorítmica puede generar a nivel social debidas a la pérdida de poder adquisitivo de las familias tras caer las tasas de empleo.
Necesidad de un marco regulatorio que proteja los empleos
Estos expertos han respaldado una carta abierta titulada We Must Act Now (Debemos actuar ya), un manifiesto en el que abogan por la necesidad de contar con un marco regulatorio que establezca medidas proteccionistas a nivel laboral ante el impacto que puede generar la automatización de procesos y con ello la cascada de despidos que puede derivar en el plazo de una década.
Entre los expertos que firman dicha misiva se encuentran personalidades de tanto calado en la industria de la IA como Yann LeCun, considerado uno de los padrinos de la inteligencia artificial por su trabajo en cuanto a aprendizaje profundo y redes neuronales, así como diversos economistas galardonados con el Premio de Economía Conmemorativo de Alfred Nobel como Joseph Stiglitz, Daron Acemoglu, Michael Spence y George Akerlof, entre otros. A ellos hay que sumar nombres como el de Jack Clark, cofundador de Anthropic, Eric Schmidt, antiguo CEO de Google, o los propios jefes de economía de OpenAI y Anthropic.
La carta en cuestión insta a los líderes actuales tanto a nivel gubernamental como de los laboratorios a prevenir el impacto económico que puede generar una evolución de la IA que sea mucho más rápida que la propia adaptación de la sociedad a sus avances. A la vista de los progresos obtenidos en los últimos tres años con los modelos existentes, el panel de expertos prevé que la IA "podría volverse radicalmente más poderosa en los próximos 10 años". Una cuestión que requiere de un marco de actuación idóneo ante tal desarrollo.
El mayor cambio desde la Revolución Industrial
El foco se pone en el potencial de esta tecnología y en su capacidad para provocar un impacto mayor que el de la Revolución Industrial en el tejido socioeconómico, tal como alertan los firmantes de la carta. La razón de que este proceso repercuta de manera tan notoria en la actualidad es la rapidez con la que se está produciendo; de hecho, en su escrito advierten que este escenario "podría acarrear riesgos, como la pérdida masiva de empleos, así como oportunidades, como mejoras sustanciales en el nivel de vida".
La carta, firmada por más de doscientos economistas de todo el mundo, urge a las autoridades y responsables de laboratorios a trabajar conjuntamente con el fin de tomar las medidas oportunas para acotar un contexto en el que el progreso de la inteligencia artificial se desarrolle sin comprometer el futuro económico de los ciudadanos:"Los economistas, los responsables políticos y los líderes tecnológicos deben actuar ahora para comprender la economía de la IA transformadora y para crear los incentivos, las salvaguardias y las instituciones necesarias para orientar la IA en una dirección que complemente a los humanos y beneficie a la sociedad", reza el último punto del escrito.
En un año caracterizado por pérdidas de empleo que se cuentan por miles en empresas de primer nivel como Oracle, Atlassian, Meta y Microsoft, este movimiento no hace sino reafirmar que los mayores expertos en economía del planeta ven en la implantación de la inteligencia artificial un riesgo que compromete la estabilidad de la sociedad tal como la conocemos.