Continúa la búsqueda de desaparecidos tras devastadora inundación en Texas, que ya deja 52 muertos

Las luces de los rescatistas despertaron a Lorena Guillén en plena madrugada. Desde afuera llegaban gritos. Abrió la ventana de su casa y vio cómo el río Guadalupe había crecido al menos diez metros desde que se había ido a dormir, cubriendo por completo los siete acres de su propiedad.

Guillén vive junto al cauce y alquila parcelas de su terreno a personas que llegan con sus autocaravanas —RV, como se les conoce en inglés— y pagan una renta mensual para estacionarse allí. Una de esas familias, dos adultos y tres niños, se aferraba a un árbol, luchando por no ser arrastrada por la corriente.

"¡Aviéntame a uno de tus hijos!", le gritó al padre otro de los inquilinos, intentando ayudar. Los brazos cedieron, y desde su ventana, Guillén vio cómo desaparecían entre ramas, árboles y el avance violento del agua.

Las inundaciones provocadas por una tormenta que golpeó el sur de Texas entre la noche del sábado y la madrugada del domingo dejan ya al menos 52 muertos, además de una cifra indeterminada de desaparecidos —incluidas 27 niñas que pasaban el verano en un campamento cristiano.