Diez alumnos mantienen viva una escuela rural en Bayaguana
Cada mañana, diez niños llegan a la escuela Pedro Henríquez Ureña, en la comunidad Lluvina, una sección rural de Bayaguana que, con los años, ha ido perdiendo habitantes. Muchos de sus moradores se marcharon en busca de empleo o de mejores oportunidades para estudiar, y con ellos también disminuyó la población infantil.
Los estudiantes tienen entre 5 y 12 años. Uno cursa primero de primaria, tres están en segundo, tres en cuarto y otros tres en quinto. Los cuatro cursos funcionan bajo la modalidad multigrado, por lo que todos reciben docencia en el mismo espacio.
Al frente del centro está Manuel Antonio Rosario, quien además de ser el director imparte la mayor parte de las asignaturas. Lo acompañan una docente contratada por el Ministerio de Educación, encargada de Formación Humana y Artística, y otro maestro de Educación Física.