El abandono del Parque Fluvial La Barquita: una deuda ambiental del Estado dominicano
Lo que se proyectó como un parque fluvial para el disfrute de residentes en Los Mina y sectores aledaños donde existía La Vieja Barquita se ha convertido en un lugar abandonado, depósito de basura, maleza y agua cloacal, a pesar de la inversión de millones de pesos.
Las 15 hectáreas donde más de 1,400 familias vivieron durante más de 30 años, ahora son un lugar de árboles, enmarañado de plantas trepadoras que “asfixian” las 22,000 especies sembradas por el Jardín Botánico como parte del parque.
El ambicioso proyecto de recuperación ecológico y ordenamiento urbano que buscaba cambiar el lugar de lamentos, pérdidas e incertidumbre cada vez que se desbordaba el río Ozama, ahora es un tétrico espacio silencioso.
La Unidad para la Readecuación de la Barquita y Entorno (URBE), que se encargó de todo el proceso de traslado de las familias y de la construcción del parque, hizo su trabajo con la construcción de diversas obras.
La Vieja Barquita, lugar de tristes recuerdos. (DIARIO LIBRE/JÓLIVER BRITO)
Trampas para represar la basura de las cañadas y evitar que llegaran al río, tres plantas de tratamiento que no funcionan, senderos, verja perimetral, dos canchas en desuso y una calle principal fueron parte de sus aportes, que hoy no funcionan.
Hoy ese esfuerzo se pierde entre compactos árboles que no paran de buscar el cielo, mientras basura y agua cloacal abonan sus raíces en su paso hacia el Ozama.