Inteligencia Artificial: riesgos de ciberseguridad para una organización
Inteligencia Artificial
La Inteligencia Artificial (IA) ha cobrado gran auge en años recientes, especialmente con la llegada de aplicaciones como ChatGPT y Gemini, ambas fácilmente accesibles; lo cual ha agilizado su implementación en múltiples ámbitos laborales, por facilitar tareas y automatizar procesos.
El uso de esta tecnología no solo conlleva beneficios, también existen riesgos en la seguridad de información, tanto personal, como organizacional. «La tecnología nos brinda una ventana al mundo, pero también puede abrir puertas a la vulnerabilidad de nuestra información personal y organizacional», comentó José Amado, gerente de la Práctica de Identidades Digitales de SISAP.
Amado informó que uno de los mayores riesgos al utilizar aplicaciones de Inteligencia Artificial, es la incertidumbre respecto al manejo de datos privados por la misma. “ChatGPT, por ejemplo, es un programa que necesita de gran cantidad de información para entrenarse, la cual nosotros le proporcionamos cada vez que lo utilizamos, datos que son almacenados en una nube fuera de nuestro alcance”, explicó.
“Pensemos que un colaborador en la oficina debe realizar un resumen de un reporte ejecutivo, y para ahorrarse trabajo, copia este en ChatGPT y le pide que lo haga por él. Esto le daría acceso completo al reporte, información de la empresa, entre otros datos, que ahora están almacenados en la nube y que no sabemos quién puede tener acceso” señaló Amado.
Estas preocupaciones de privacidad deben de estar presentes en la organización al momento de considerar la implementación de Inteligencia Artificial. Una vez se comparten los datos con estas aplicaciones, no pueden eliminarse o regresar, por lo que resulta importante capacitar a los colaboradores sobre estas tecnologías y sus usos, y así evitar que compartan información sensible o confidencial con ellas.
A través de la Inteligencia Artificial ha sido posible realizar tareas de programación, como escribir el código fuente para nuevas aplicaciones y páginas webs; esto sin duda facilita la labor de los programadores y/o personas con poca experiencia en el tema. El código de más del 65% de las aplicaciones se está escribiendo con Inteligencia Artificial.