La IA abre una oportunidad para que América Latina iguale el marcador con EE.UU. y Europa
El director ejecutivo de Red Hat insiste en que la inteligencia artificial no debe ser una "caja negra" y alerta de los riesgos de depender de modelos propietarios.
Durante décadas, las grandes olas tecnológicas llegaban tarde a América Latina: primero innovaba Estados Unidos, luego Europa y, años después, la región intentaba ponerse al día. Con la inteligencia artificial, ese guion se ha roto.
"Con la IA, todos están al mismo tiempo", señala Matt Hicks, director ejecutivo de Red Hat, a Bloomberg Línea, al señalar que ya no existe la brecha de cinco o diez años.
Según explicó, clientes del sector financiero en Brasil han adoptado desde Linux hasta OpenShift AI al ritmo de los mercados más avanzados. Especializada en software de código abierto, Red Hat respalda en el país la infraestructura del sistema de pagos público brasileño Pix, del sistema electoral y de los departamentos de tránsito, y acompaña la modernización de bancos como Bradesco e Itaú.
Red Hat, comprada por IBM en 2019 por 34.000 millones de dólares, sostiene hoy infraestructuras críticas con cuatro grandes líneas: el sistema operativo empresarial RHEL, la plataforma de nube híbrida OpenShift, las herramientas de automatización Ansible y el entorno de IA OpenShift AI. Con unos ingresos de 7.300 millones de dólares en 2025 y un crecimiento cercano al 13 %, apuesta a que la IA impulse aún más su expansión, especialmente en Latinoamérica.
Hicks insiste en que la IA no debe ser una "caja negra" y alerta de los riesgos de depender de modelos propietarios, defendiendo que el código abierto permita a bancos y 'startups' mantener el control sobre sus decisiones tecnológicas.
Latinoamérica, con Brasil a la cabeza, es el mercado que más crece para la firma en los últimos siete años, con ingresos que duplican el promedio global. El impulso no solo proviene de gigantes como Petrobras o Bradesco, sino del 'middle market': pequeñas y medianas empresas que, gracias al modelo abierto, acceden a tecnologías antes prohibitivas. Para sostener este ritmo, Red Hat ha aumentado inversión y plantilla a tasas de dos dígitos, con el foco en ofrecer soluciones listas para usar —de virtualización a IA— que permitan a estas compañías competir y no quedar fuera de la próxima ola tecnológica.