La cárcel de Neyba opera con una sobrepoblación extrema al albergar a 400 reclusos.
El coordinador de la Defensoría Pública en el Distrito Judicial de Bahoruco, Delio Jiménez, denunció el alarmante nivel de hacinamiento en la cárcel de Neyba, en el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.
Por su parte, el presidente de la Filial Bahoruco del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), Manuel Alexander Sena del Valle, destacó que, además del hacinamiento, los reclusos enfrentan condiciones infrahumanas agravadas por la presencia de enfermedades catastróficas y terminales, como tuberculosis, VIH/Sida y diabetes.
Llamado a la acción
Sena del Valle hizo un llamado a la Procuraduría General, los ministerios de Salud Pública y Medio Ambiente, y a la ciudadanía, instándolos a visitar las instalaciones carcelarias para constatar la insalubridad y precariedad en las que viven los internos.
“Hay personas en prisión preventiva y condenados que enfrentan enfermedades graves como tuberculosis y VIH/Sida en condiciones de extrema vulnerabilidad. Esto no solo refleja la ineficiencia del sistema penitenciario, sino también la negligencia en el respeto a los derechos humanos”, expresó Sena del Valle al referirse específicamente al caso de Neyba.
Sistema penitenciario en crisis
El líder de los abogados de Bahoruco calificó el sistema penitenciario como un fracaso total, asegurando que la cárcel local se ha convertido en un “hacinamiento de muertos vivos”. Además, hizo un llamado urgente a las autoridades dominicanas y a organismos nacionales e internacionales para que intervengan en la mejora de las condiciones del recinto.
“No podemos ser defensores simbólicos de los derechos humanos mientras, en la práctica, somos violadores de estos derechos fundamentales”, añadió el jurista.
Infraestructura obsoleta y colapsada
La cárcel de Neyba, construida durante la Era de Trujillo para albergar a 80 personas, actualmente aloja cerca de 400 reclusos. Según la Defensoría Pública, la sobrepoblación ha llevado a situaciones extremas, como reclusos que se ven obligados a dormir en los baños.
Esta realidad pone en evidencia la urgente necesidad de transformar el sistema carcelario y garantizar condiciones mínimas de dignidad para los internos, respetando los principios básicos de los derechos humanos.