La evaluación de jueces de la Suprema queda bajo la sombra de cuatro renuncias
La renuncia de cuatro jueces de la Suprema Corte de Justicia, incluido su presidente, a someterse a la evaluación del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) vuelve a colocar bajo escrutinio un procedimiento que, pese a contar con reglas y parámetros establecidos, carece de un sistema objetivo de puntuación. No hay constancia pública de cómo se pasa de los indicadores técnicos a la decisión final de confirmar o excluir a un magistrado.
Junto a Luis Henry Molina declinaron ser evaluados Nancy Salcedo Fernández, María Gerinelda Garabito Ramírez y Manuel Ramón Herrera Carbuccia, primer sustituto del presidente de la Suprema y presidente de la Tercera Sala.
Los cuatro se acogieron a una posibilidad prevista en las normas del CNM y ninguno atribuyó públicamente su decisión a inconformidad con el sistema de evaluación. Herrera Carbuccia, por ejemplo, había anunciado desde años atrás que concluiría su carrera en la Suprema al completar su segundo período.
Pero la salida simultánea de cuatro magistrados adquiere otra dimensión porque ocurre menos de un año después de una evaluación que terminó con la exclusión de Pilar Jiménez Ortiz, Manuel Alexis Read Ortiz y Moisés Ferrer Landrón.