Maduro comienza a borrarse en una Venezuela bajo tutela de EE. UU.

En la televisión, en murales callejeros, en carteles de obras en ejecución y hasta en juguetes repartidos en barrios pobres. El rostro de Nicolás Maduro reinó en Venezuela por años. Pero ahora, meses después de su caída, el nuevo gobierno lo borra poco a poco.

"El inicio de una nueva etapa" fue el sugestivo eslogan elegido por el aparato propagandista de la presidenta encargada Delcy Rodríguez para celebrar en abril sus primeros 100 días de gestión.

Atrás quedaron los llamados para liberar a Maduro lanzados inmediatamente después de ser capturado el 3 de enero por fuerzas estadounidenses junto a su esposa Cilia Flores.

Ambos fueron trasladados a una prisión en Nueva York acusados de narcotráfico.

En esos días, fueron colocados enormes carteles en autopistas con la imagen de la pareja y la frase "Los queremos de vuelta". Siguieron nutridas manifestaciones para clamar por su liberación.

Ahora, esas marchas pararon e incluso la presidenta interina pronuncia discursos sin mencionarlo.

Una Delcy Rodríguez pragmática y bajo fuerte presión de Washington se centró en impulsar reformas sobre la explotación de hidrocarburos y minería favorables a Estados Unidos.