Marco Rubio dice en Europa que EE. UU. busca una alianza entre "socios iguales"
En un giro diplomático significativo para la administración de Donald Trump, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ha aprovechado su reciente gira por Europa para enviar un mensaje de reconciliación y unidad estratégica.
Durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2026, Rubio buscó serenar a los aliados europeos, asegurando que Washington no pretende distanciarse del continente, sino "revitalizar una vieja amistad" y renovar la cooperación frente a los desafíos globales.
Este nuevo enfoque marca una diferencia notable respecto al tono empleado un año antes por el vicepresidente JD Vance, cuyas críticas ideológicas sobre la inmigración y la libertad de expresión habían generado profundas fricciones. Rubio, percibido como una figura menos confrontativa, subrayó que Estados Unidos no desea una relación de subordinación: "No estamos pidiendo a Europa que sea un vasallo de Estados Unidos; queremos ser su socio".
Un vínculo basado en la herencia y la civilización
El discurso de Rubio en Múnich estuvo cargado de referencias a la historia y la cultura compartidas. El secretario de Estado evocó las raíces europeas de la nación norteamericana, autodefiniéndose como parte de la misma civilización occidental.
"Para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar siempre estará en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa", afirmó ante una audiencia de líderes internacionales que recibió sus palabras con aplausos y alivio.