Motorola Razr Fold, análisis: vine porque me encantan los móviles plegables, me quedé por la cámara a la altura de un Ultra

Una parte importante de mi trabajo es analizar móviles. Estos últimos años he probado algunos de los mejores como el iPhone 17 Pro Max, el Pixel 10 Pro o el Xiaomi 17 Ultra, están genial, pero lo que me hace siempre feliz es que caiga un Motorola en mis manos. ¿El motivo? Una experiencia Android muy limpita, fluidez máxima y siempre tienen detalles y características que funcionan mejor o peor, pero al menos son algo nuevo. 

A continuación, vamos con el análisis de un Motorola Razr Fold que ha sido mi móvil principal durante el último mes y lo que más destaco es lo que menos suele destacar en un plegable: las cámaras. Y eso que no son, ni de lejos, perfectas. Vamos al lío, pero tengo que decir que entra en mis candidatos a mejores móviles de 2026. No de "móviles plegables", sino en general.

Ficha técnica del Motorola Razr Fold

 

motorola razr fold

PANTALLA exterior

Panel P-OLED de 6,6 pulgadas

LTPO de hasta 165 Hz

Brillo pico de 6.000 nits

Resolución de 2.520 x 1.080 píxeles

Pantalla interior

Panel P-OLED

LTPO de hasta 120 Hz

Brillo pico de 6.200 nits

Resolución de 2.232 x 2.484 píxeles

Grosor Y PESO

Grosor abierto de 4,55 mm

Grosor cerrado de 9,89 mm

243 gramos

PROCESADOR

Snapdragon 8 Gen 5

RAM

16 GB LPDDR5X

ALMACENAMIENTO

512 GB

UFS 4.1

CÁMARA FRONTAL

Interior de 32 Mpx f/2.4

Exterior de 20 Mpx f/2.4

CÁMARA TRASERA

Principal de 50 Mpx (Sony LYTIA 828)

Teleobjetivo de 50 Mpx, zoom óptico 3x, OIS

Ultra gran angular de 50 Mpx (campo de visión 122 grados)

BATERÍA

6.000 mAh

Carga TurboPower de 80 W

Carga inalámbrica de 50 W

SISTEMA OPERATIVO

Android 16

CONECTIVIDAD

5G

Wi-Fi 7

GPS, GLONASS, GALILEO, BDS

NFC

OTROS

Compatible con Moto Pen Ultra

Bisagra de acero inoxidable y placa interna de titanio

Altavoces estéreo con Dolby Atmos y Sound by Bose

IP47/IP48/IP49

PRECIO

1.999 euros

Diseño y pantallas: sin salirse de la línea china
No soy fan de los móviles ultradelgados, pero reconozco que los avances en baterías y componentes que han traído los iPhone Air y Samsung Galaxy S25 Edge son los que han permitido que existan móviles plegables con un grosor ridículo.

Abierto, el Razr Fold mide apenas 4,7 milímetros, pero es cerrado con sus 10 mm donde destaca porque es muy similar a un móvil convencional. Se queda algo lejos de los 9 mm del Honor Magic V6, pero sigue siendo un móvil plegable que, plegado, tiene el tamaño, grosor y casi peso de un móvil convencional.

Entre manos, me ha parecido un móvil normal y corriente durante estos días, pero con la evidente ventaja de tener dos pantallas para elegir en función de la situación. 

Antes de hablar de las pantallas, debo mencionar un par de cosas. La primera es que la bisagra hace un 'clac' desde el primer día cuando lo abro. La segunda es que Motorola debería revisar la ubicación de los botones.

Están demasiado arriba y el principal problema es que se juntan. En el lateral derecho tenemos los de volumen y bloqueo (que, además, es lector de huellas) y en el izquierdo tenemos el botón multifunción. 

Con el móvil abierto no hay problema más allá de la altura, pero con el móvil cerrado y en el bolsillo, no son pocas las veces que quería subir el volumen y terminaba pulsando repetidamente el botón programable. 

Por lo demás, se abre fácil, es cómodo en la mano gracias a una trasera con una textura que mejora el agarre y el grosor tan mínimo permite hacer una vida perfectamente normal sin que en el bolsillo se sienta como un armatoste.

Una vez abierto, tenemos una pantalla interna con una densidad de píxeles más que adecuada. La decisión de Motorola de colocar la cámara frontal interna en una esquina es acertada para que moleste lo menos posible y, aunque los marcos están ahí, considero que el espacio está bien aprovechado. 

Motorola marca un brillo pico de 6.200 nits, algo que sólo se consigue en un momento puntual y en una parte concreta de la pantalla, pero en el uso cotidiano no he necesitado más brillo. 

En interiores es complicado pasar del 50% y en exteriores sí se pone a tope siendo más un problema lo que reflejan las pantallas de plástico de los plegables que el propio brillo máximo. 

El elefante en la habitación es la bisagra, que si bien en interiores pasa más desapercibida, en exteriores se nota muchísimo debido a ese brillo característico que comento. Al tacto, realmente, no la he notado porque tampoco es una zona sobre la que el dedo esté pasando constantemente.

La pantalla externa, al final, es la más socorrida y la que uso para prácticamente todo lo que no sea ver vídeos en casa o para la multitarea, claro. Buen tamaño con sus 6,6 pulgadas, un refresco más alto que el de la pantalla interna, curiosamente, y buena densidad de píxeles.

El brillo se "queda" en 6.000 nits de pico concentrado en un punto, pero por la calle en pleno verano no he tenido problemas para ver la pantalla y lo cierto es que la experiencia visual me ha gustado.

Decisiones como que la externa vaya a 165 Hz y la interna a 120 Hz parecen no tener sentido, pero realmente por encima de esos 120 Hz las propias aplicaciones no se adaptan y, en general, ofrecen una muy buena experiencia.

El sonido es otro cantar. Tenemos audio estéreo, pero les falta algo de potencia, cuando subimos del 75% los agudos empiezan a distorsionar y, al usarlo abierto, naturalmente la cámara queda arriba a la izquierda, pero recomiendo girarlo un poco para no tapar los altavoces con las palmas.

Tiene un Pen
Hasta aquí, sería un plegable más, pero Motorola ha añadido lo que me parece una genial idea... con una aplicación cuestionable. Si algo me encantaría ver en los Galaxy Z Fold de Samsung es un S-Pen. Es algo que uso mucho cuando analizo un Galaxy S Ultra y que echo de menos con los plegables. Además, esa gran pantalla interior es ideal para un pen.

El asunto es que un accesorio así debe ir unido al terminal de algún modo para ser realmente útil, y aquí Motorola lo ha apañado con una funda externa. Es elegante, tiene buenos acabados, el Pen sale suave de la caja y es la que sirve para cargarlo. El problema es que debes llevarla siempre a cuestas y es fácil que se olvide en casa o se pierda.

Resolver el dilema de acompañar un plegable con un pen es complicado porque meterlo dentro sería comprometer mucho la batería y el grosor, pero si es externo la única solución son imanes en un lateral o una caja aparte. En mi caso, tengo claro que la respuesta correcta son los imanes. 

Pero bueno, como complemento y más allá de lo comentado, funciona de forma correcta y es muy cómodo, aunque me causa dudas la cuestión de la durabilidad de la pantalla interior como nos pasemos a la hora de apretar.