Psiquiatra alerta sobre personas que sustituyen terapia y decisiones por consejos de ChatGPT
La inteligencia artificial (IA) ha comenzado a convertirse en una especie de confidente digital. Con el avance de la tecnología, cada vez son más frecuentes los casos de personas que recurren a plataformas como ChatGPT, Gemini, entre otros, para desahogarse, pedir consejos sobre las relaciones, salud mental, trabajo, condiciones médicas o incluso decisiones personales.
El aumento de esta tendencia, comienza a preocupar a especialistas en salud mental.
El psiquiatra, escritor y psicoterapeuta José Miguel Gómez aseguró que esta realidad ya se refleja en las consultas médicas y psicológicas, donde pacientes llegan con diagnósticos y recomendaciones obtenidas a través de plataformas de IA.
"Ya hemos tenido pacientes que llegan buscando una segunda o tercera opinión del profesional, diciendo que han sido diagnosticados por ChatGPT", explicó el especialista. Según indicó, algunos incluso acuden con medicamentos "preseleccionados" por la herramienta y con información sobre supuestos efectos secundarios.
No obstante, advirtió que estas plataformas pueden ofrecer respuestas erradas o incompletas. "ChatGPT te da un marco referencial, general, de algunos conceptos, pero no todos los estudios y todas las referencias son avaladas desde el punto de vista académico-científico", afirmó.
Adicción digital
Gómez señaló que el uso excesivo de la IA y redes sociales comienza a mostrar patrones similares a los de otras adicciones. Relató que recientemente participó en un congreso sobre adicciones e impulsividad en Argentina, donde se abordó el crecimiento de los casos vinculados al ciberespacio.
"Las adicciones a ChatGPT, redes sociales, inteligencia artificial, se comportan como cualquier tipo de adicción", sostuvo. Explicó que muchas personas desarrollan una necesidad constante de consultar estas plataformas, pasando largas horas conectadas, incluso de madrugada, lo que afecta el sueño y la regulación emocional.
Asimismo, detalló que también pueden experimentar alteraciones dopaminérgicas en el cerebro y hasta niveles de impulsividad de estar permanentemente entrando al ChatGPT buscando las informaciones.
De acuerdo con el especialista, cuando las personas no tienen acceso a estas herramientas pueden experimentar síntomas similares a un síndrome de abstinencia. "Se sienten nerviosos, ansiosos, irritables, malhumorados, incómodos, desenfocados, con mucha ansiedad y con desregulación emocional", describió.
También alertó sobre el impacto social y emocional de este comportamiento, especialmente entre jóvenes y adultos en edad productiva. Según dijo, algunos han abandonado estudios, bajo desempeño educativo, personas que han perdido empleos o han desarrollado conflictos de pareja debido a la necesidad de permanecer conectados.
"Hay personas que priorizan más las redes sociales y la inteligencia artificial que el afecto, el abrazo, la caricia o el sexo con la pareja", expresó.
Riesgos de sustituir la terapia psicológica
El psiquiatra enfatizó que la IA no puede reemplazar un proceso terapéutico profesional, debido a que carece de elementos fundamentales como la empatía humana, la observación del lenguaje corporal y la comprensión de la historia personal del paciente.
"La inteligencia artificial no puede abordar tu historia personal, tu historia de crianza, tu dinámica familiar y tus traumas del pasado", indicó.
Para Gómez, aunque la IA tiene beneficios importantes como herramienta de información y apoyo, debe utilizarse con límites claros y de forma responsable.
"El llamado mío siempre es decirle a la gente: traten de revisar actitudes emocionales y no busquen respuestas inmediatas a través de ChatGPT"
José Miguel Gómez - Psiquiatra“
El especialista también hizo un llamado a los padres a supervisar el uso de dispositivos electrónicos en niños y adolescentes, señalando que varios países ya han restringido el acceso a redes sociales en menores de 16 años debido al impacto emocional y cognitivo asociado al uso excesivo de plataformas digitales y la IA.
En la población adulta, Gómez recomendó usarlo de forma responsable por horas determinadas, hacer desapegos de las redes y evitar llevarlas a espacios que son importantes y prioritarios.
Riesgos emocionales y sociales
El especialista advirtió que el uso constante de herramientas de IA como ChatGPT puede influir negativamente en la salud mental y en la toma de decisiones personales, debido a la rapidez y facilidad con la que ofrecen respuestas automatizadas.
"Hay gente que se ha ido a su casa porque ChatGPT le ha dicho, hay gente que se está divorciando porque ChatGPT le dijo. Hay gente que ha dejado un trabajo porque ChatGPT le hizo los indicadores de otros mejores trabajos", afirmó. Esto sin medir las consecuencias, valorar los riesgos, el impacto emocional de esas acciones y no actuar de manera reactiva explosiva.
Gómez puntualizó que "esas han sido las consecuencias psicoemocionales, conductuales, los riesgos que hemos visto en psiquiatría de personas que han tomado malas decisiones a través de consejos puntuales de ChatGPT".
Asimismo, señaló que el uso excesivo de estos sistemas podría alterar habilidades sociales y emocionales, ya que limita procesos fundamentales como aprender a manejar las propias emociones y relacionarse con las de otras personas.
"El que permanece mucho en la inteligencia artificial, en las redes sociales y en la tecnología, va perdiendo el toque emocional, va perdiendo la afectividad y la empatía emocional"
José Miguel Gómez - Psiquiatra“
La influencia del algoritmo
El experto explicó que los algoritmos y la IA pueden alterar las habilidades y la agilidad mental que tradicionalmente se desarrollan mediante procesos psicoterapéuticos y de inteligencia emocional. Señaló que aprender a manejar las propias emociones y las de otras personas forma parte de un proceso psicodinámico y psicosocial.
Indicó que, cuando las personas permiten que los algoritmos determinen gran parte de sus decisiones y preferencias, entran en un proceso de "sesgo cognitivo" influenciado por la tecnología. Según explicó, los algoritmos crean patrones de identidad y necesidades, validando constantemente aquello que el usuario desea escuchar y reforzando sus hábitos y preferencias mediante respuestas personalizadas.
Señaló que esto puede convertirse en una "trampa", ya que las plataformas terminan influyendo en aspectos cotidianos como la ropa, la comida, los viajes, las amistades o incluso la manera de enfrentar la soledad, promoviendo tendencias estandarizadas que no necesariamente responden a la realidad o necesidades personales de cada individuo.