Río de Janeiro: la "Cidade Maravilhosa" que lo tiene todo (y a la que puedes viajar sin visa)

Río de Janeiro no necesita presentación. Su nombre evoca samba, playa y carnaval. Pero detrás de los clichés hay una ciudad vibrante, de paisajes que cortan la respiración y una energía que solo entiendes cuando caminas sus calles, te pierdes en sus barrios y sientes ese espíritu carioca que convierte lo cotidiano en algo extraordinario.

Segunda ciudad más grande de Brasil y la más visitada del país, Río fue capital durante casi dos siglos hasta que el título pasó a Brasilia en 1961.

Hoy sigue siendo la postal más icónica de Sudamérica: el Cristo Redentor con los brazos abiertos, el Pan de Azúcar recortando el horizonte, la curva perfecta de Copacabana.

Pero lo cierto es que la magia de Río está también en sus cafés centenarios, sus mercados, su música en vivo y, por supuesto, en su gente. Te contamos cómo descubrirla en cinco días.

Día 1. Sumérgete en la playa

Playa de Copacabana y Pan de Azúcar al fondo durante el amanecer, en Río de Janeiro. (SHUTTERSTOCK)

En Río, la vida empieza en la arena. Copacabana e Ipanema son mucho más que playas: son espacios sociales, gimnasios al aire libre y pasarelas improvisadas.

En Copacabana, todo es bullicio: vendedores ambulantes, partidos de vóley, música, familias enteras disfrutando bajo el sol.

Ipanema, en cambio, es más elegante y relajada, con bares y restaurantes de moda y la postal del Morro Dois Irmãos al fondo.

No importa cuál elijas, la experiencia es la misma: caipirinhas heladas, agua de coco recién abierta y la sensación de que aquí el tiempo se estira.

Al atardecer, camina hasta la península de Arpoador. Ver cómo el sol se esconde tras las montañas, entre aplausos espontáneos, es uno de esos recuerdos que se quedan tatuados.