Ramírez apunta a encausar en playoffs un año accidentado
Una fractura en el hueso ganchoso de la mano derecha requirió una cirugía que sacó a José Ramírez de juego por seis semanas, le cohibió de convertirse este año en el noveno miembro del club de 300 jonrones y 300 robos en la que fue su temporada normal más corta en una década.
Un detalle que deberá tener peso en el folder que confecciona, a sus 34 años, el antesalista en su objetivo de agregar la corra 14 de Cleveland que llega al Salón de la Fama de Cooperstown.
Pero el estratega Stephen Vogt gestionó la ausencia de su arma ofensiva más letal de este siglo, se coló a los playoffs y allí el banilejo ha sido factor para colocarse en una posición que agigante el rascacielos que construye en Ohio.
La última vez que Cleveland llegó a la Serie Mundial entonces el club se llamaba Indios; era 2016, cuando perdieron en siete partidos ante los Cubs, y Ramírez disputó su primera campaña como titular de la antesala, una en la que dejó ver los primeros reflejos de la estrella que se convertiría.