El imperio de Gilbert Bigio: negocios en Haití, sociedades offshore y una fuerte conexión con RD

La muerte de Gilbert Bigio, a los 91 años, cierra la trayectoria de un empresario cuyo poder económico fue mucho más allá de la adquisición de las operaciones de Chevron-Texaco en República Dominicana. Durante décadas, la familia Bigio levantó un conglomerado que terminó involucrado en actividades tan diversas como acero, combustibles, alimentos, telecomunicaciones, construcción, puertos y logística.

La noticia de su fallecimiento fue publicada el martes por Le Nouvelliste y recogida por Diario Libre, que informó además que sus funerales se realizarán este jueves en Hollywood, Florida. Pero la dimensión de los negocios construidos alrededor de Bigio permite mirar más allá de su muerte y de la conocida operación mediante la cual su grupo entró con fuerza al mercado dominicano de combustibles.

Una investigación del Miami Herald, realizada en colaboración con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) a partir de los Pandora Papers, describió en 2021 el alcance de la fortuna de los Bigio y las estructuras empresariales utilizadas por la familia dentro y fuera de Haití.

De una tienda a sectores estratégicos

Bigio inició su carrera empresarial en 1957 como socio de una pequeña tienda por departamentos. La fortuna familiar, sin embargo, tenía antecedentes anteriores: los Bigio habían desarrollado actividades comerciales desde comienzos del siglo XX y posteriormente entraron en la industria.

El salto decisivo llegó con el acero. Según la investigación del Miami Herald, la acería de la familia contribuyó al crecimiento de su patrimonio durante la década de 1970. Gilbert Bigio fundó formalmente GB Group en 1972 y progresivamente extendió sus intereses a sectores esenciales de la economía haitiana.

Décadas después, el conglomerado participaba en el suministro de materiales de construcción, combustibles y productos de consumo, además de tener intereses en telecomunicaciones e infraestructura.

El grupo también desarrolló Port Lafito, al norte de Puerto Príncipe, un puerto privado de contenedores acompañado por una zona franca. El proyecto comenzó a construirse en 2012 y abrió en 2015, de acuerdo con los documentos examinados por el Miami Herald.

Ese crecimiento convirtió a Bigio en una figura singular dentro de Haití: un empresario extremadamente poderoso que mantuvo durante buena parte de su carrera un perfil público relativamente discreto.

La conexión dominicana iba más allá de Texaco

Su relación empresarial con República Dominicana adquirió una dimensión mayor a partir de la operación anunciada en 2011 mediante la cual una filial de GB Group acordó adquirir las actividades de comercialización de combustibles y aviación de Chevron en República Dominicana, Jamaica y San Martín.

Diario Libre informó entonces que la transacción comprendía una red de 224 estaciones Texaco, diez instalaciones aeroportuarias y tres terminales de importación distribuidas entre esos mercados. En República Dominicana, GB Group se asoció con Martí Petroleum Group.

Sin embargo, documentos posteriormente revelados por los Pandora Papers muestran que los intereses de la familia relacionados con República Dominicana tenían una estructura más amplia.

Según la investigación del Miami Herald, documentos de los Pandora Papers identificaron una sociedad denominada Grupo Premier Enterprises Corp., constituida en las Islas Vírgenes Británicas en abril de 2007 como vehículo para mantener inversiones en República Dominicana. Su propósito declarado era administrar ingresos provenientes de inversiones en el negocio de combustibles.

La documentación identificaba a Gilbert Bigio y a su hijo Reuven como vinculados a la estructura empresarial.

El uso de sociedades offshore no constituye por sí mismo una actividad ilegal. Este tipo de estructuras puede emplearse por razones empresariales, patrimoniales o fiscales legítimas. La relevancia de los Pandora Papers estuvo precisamente en revelar mecanismos financieros y societarios que normalmente permanecían fuera del conocimiento público.

Una fortuna extendida fuera de Haití

La investigación periodística internacional encontró que los Bigio utilizaron distintas jurisdicciones offshore durante años.

El ICIJ informó posteriormente que Gilbert Bigio estuvo relacionado con al menos una docena de compañías offshore, muchas constituidas en Bahamas, además de dos fideicomisos. Uno de estos, denominado Deep Blue Trust, mantenía una participación valorada en 31 millones de dólares en empresas haitianas y era propietario de una residencia de tres millones de dólares en Bal Harbour, Florida.

Los documentos también mostraron la existencia desde 2001 de Lockver Investment Inc., constituida en las Islas Vírgenes Británicas. Posteriormente aparecieron gestiones relacionadas con cuentas bancarias en Suiza y otras estructuras patrimoniales de la familia, según el Miami Herald y el ICIJ.

Bigio dejó la dirección ejecutiva del grupo en 2018 y la conducción empresarial pasó progresivamente a su hijo Reuven.

Un tratamiento diferente en República Dominicana

La relación de Bigio con República Dominicana volvió a llamar la atención después de que Canadá lo sancionara en diciembre de 2022 junto a los empresarios haitianos Reynold Deeb y Sherif Abdallah.

Ottawa dijo entonces tener razones para creer que los tres utilizaban su posición dentro de la élite económica haitiana para proteger o facilitar actividades ilegales de bandas armadas, incluso mediante lavado de dinero y otros actos de corrupción. Las medidas congelaron los eventuales activos de los sancionados en Canadá y prohibieron realizar determinadas transacciones con ellos.

Meses después surgió una particularidad en República Dominicana.

Cuando el Gobierno dominicano estableció en abril de 2023 una lista de ciudadanos haitianos a quienes se les prohibía ingresar al país, Bigio no apareció entre los afectados, pese a las sanciones canadienses. Reynold Deeb y Sherif Abdallah, sancionados por Canadá junto con él, sí fueron incluidos en la prohibición dominicana, según documentó entonces Diario Libre.

Informó además que Pablo Daniel Portes Goris, quien ocupaba posiciones ejecutivas en GB Group y GB Energy, había sido designado asesor financiero del Poder Ejecutivo dominicano mediante el decreto 332-20, del 16 de agosto de 2020.

Las sanciones impuestas por Canadá fueron medidas administrativas y no equivalieron a una condena penal contra Bigio.

El relevo de una dinastía empresarial

Para cuando murió, Gilbert Bigio llevaba años alejado de la gestión cotidiana del conglomerado. Reuven Bigio había asumido la conducción de los negocios familiares y en 2026 el antiguo GB Group adoptó la identidad Builders of Great Opportunities (B|G|O).

La trayectoria del empresario deja así una historia que trasciende la fortuna personal que se le atribuía. Su familia construyó una red empresarial con presencia en actividades esenciales para la economía haitiana y posteriormente trasladó parte de esa expansión al Caribe.

República Dominicana ocupó un lugar particular en ese proceso. Primero como destino de inversiones empresariales vinculadas a combustibles y luego mediante la adquisición de una extensa infraestructura de Texaco, el mercado dominicano se convirtió en uno de los escenarios de la expansión regional del grupo creado por Bigio.

Su muerte pone nuevamente bajo la mirada pública no solo al empresario haitiano que llegó a invertir en República Dominicana, sino a una de las fortunas privadas que durante décadas tuvo mayor influencia sobre sectores estratégicos de la economía de Haití.