El mayor repositorio científico del mundo ha colapsado tras recibir 40.000 pre-prints este septiembre. Antes de la IA no pasaba de 15.000
Cuatro páginas. Cincuenta subsecciones. Algunas, sin una sola línea de texto. Cuando a principios de 2026, la revista Science se preguntó qué estaba pasándole a arXiv, una de las piezas claves de la ciencia actual, Ralph Wijers puso ese como ejemplo de lo que no paraba de llegar gracias a la IA.
Puede parecer una tontería, ese ejemplo se rechaza con un vistazo. Pero Wijers, astrónomo de la Universidad de Ámsterdam fallecido este verano, era uno de los responsables editoriales de la plataforma; es decir, sabía de lo que hablaba. El problema es que hay que echar ese vistazo.
En septiembre de 2026, de hecho, hubo que echar 40.363 vistazos.
Un segundo... ¿qué es exactamente arXiv? Es el mayor repositorio de preprints del mundo. El lugar donde físicos, matemáticos e informáticos cuelgan sus trabajos antes de que sean revisados por pares y publicados en una revista. Se fundó en 1991 y, hasta ahora, ha sido la verdadera puerta de entrada de casi toda la física nueva.
Tiene sentido: a medida que los procesos de publicación se burocratizaban, arXiv se convertía en una forma rápida de mostrar en qué estabas trabajando, compartir información y coordinarse. No revisa los artículos en profundidad, solo hace una moderación para evitar que el repositorio se convirtiera en un vertedero.
¿Y qué ha pasado? Que la facilidad con la que se pueden enviar pre-prints hoy por hoy gracias a la IA ha terminado por dejarlos fuera de juego. Para dimensionar la situación basta con entender que esos 40.363 envíos nuevo en septiembre, son unos 1.300 envíos al día. Y de moderarlos se encargan un grupo de entre 150 y 300 voluntarios.
Tras 35 años de un trabajo fecundísimo para la ciencia, arXiv se veía superada.
¿Y qué han hecho? Por lo pronto, han puesto un límite personal. Cada 'submitter' solo puede enviar dos artículos al mes y nadie puede tener más de tres pendientes de revisión a la vez. Aún así, el proceso no será rápido. Hay mucho que moderar.
Esto reduce mucho la eficacia de arXiv, es verdad. Hay investigadores que se plantean si tiene sentido esperar meses a que su pre-print se cuelgue en el repositorio.
Pero, claro, las cifras son tremendas. Desde noviembre de 2022 (cuando se lanzó CHatGPT) han entrado en la plataforma más de un millón de artículos. Esto es, un tercio de todo el archivo. Solo en 2026, de enero a septiembre, se han sumado 270.685 envíos. Un 30% más que en el mismo periodo de 2025.
Son quizás las cifras más elocuentes para señalar que el cuello de botella de la ciencia ha cambiado de lugar. Buena parte de la arquitectura mundial del desarrollo científico estaba articulada sobre la base de que escribir artículos era costoso. Ahora, en cambio, es gratis.
Y, sin embargo, no podemos decir que sean problemas nuevos. Estos problemas preexistían (los artículos crecían, los revisores escaseaban, nadie era capaz de estar al día): lo único es que está haciendo la IA es mostrar las costuras de forma mucho más evidente
¿Y ahora qué? Esa es la gran pregunta. Los expertos saben desde hace tiempo que el sistema científico tiene que reinventarse completamente, pero es algo rematadamente difícil de hacer: no hay estructuras centrales, no hay gobernanza posible; y sí enormes intereses.
Sería divertido, supongo; si no nos jugáramos tanto en ello.
Imagen | Thisisengineering