En EEUU acaban de cerrar una de las montañas rusas más extremas del planeta. El motivo: más de cien denuncias por lesiones cerebrales
Durante años la montaña rusa X2, situada en el parque de atracciones Six Flags Magic Mountain de California, fue algo así como el desafío definitivo para los amantes de las atracciones no aptas para cardiacos. Y es lógico. Una caída inicial de 66 metros en un ángulo casi vertical, asientos que giran 360º sobre su eje, vagones que alcanzan los 122 km/h y, en general, casi 1,1 km de sacudidas, subidas y bajadas a una velocidad endiablada. Esa tarjeta de presentación hizo que desde 2008 más de 16 millones de personas hiciesen cola para exudar adrenalina en X2.
A pesar de ese enorme éxito, sus responsables han decidido clausurarla definitivamente. El motivo: decenas y decenas de personas aseguran haber sufrido lesiones tras subirse a la atracción. Algunas incluso acabaron en coma o fallecieron.
Una crónica movida. Aunque X2 ha sido noticia sobre todo en las últimas semanas, a raíz de una crónica de la cadena CNN que alerta de sus riesgos, la historia de esta popular montaña rusa de California es extensa. Y atribulada. Sus orígenes se remontan a enero de 2002, cuando la atracción se inauguró con el nombre de X. Solo unos meses después tuvo que cerrar de forma provisional para mejorar su diseño.
En 2007 la dirección del parque decidió replantearla y poco después reabrió rebautizad como X2. Aun así la CNN asegura que ha estado "frecuentemente fuera de servicio". Eso no ha impedido que desde 2008 se subieran a sus vagones más de 16 millones de personas, convirtiéndola en uno de los grandes reclamos de Six Flags. Comprensible. Montañas rusas hay muchas, pero no como X2. Se dice que solo hay dos similares, ambas en Asia, y una cerró temporalmente el año pasado.
Jeremy Thompson (Flickr).
¿Tan extrema es? La respuesta es un sí categórico. De hecho se promocionaba precisamente como un rito inicial para "los amantes de las emociones extremas". Su recorrido total ronda los 1.100 metros y arranca con una caída endiablada de 66 m en un ángulo casi vertical, lo que explica que a lo largo del viaje se alcancen velocidades de más de 120 kilómetros por hora. En ciertos momentos incluso se aproxima a 130.
Lo más atractivo de X2 no es sin embargo su trazado o su velocidad, sino el diseño de sus asientos, pensados para rotar 360º alrededor de la vía. A diferencia de otras atracciones similares, el cuerpo no avanza rígido sobre los rieles, sino que "va dando vueltas todo el recorrido".
¿Genialidad o temeridad? Six Flags asegura que X2 ha superado las pruebas de seguridad de forma sistemática, pero hace unas semanas la CNN publicó un amplio artículo en el que aporta otra perspectiva: tres reporteras de la cadena entrevistaron a personas que, tras subirse a la montaña rusa, padecieron lesiones de gravedad. Y no se refieren a latigazos cervicales o dolores musculares que duran unos días.
La CNN ha recabado testimonios de casos de hemorragias cerebrales, hematomas subdurales y lesiones traumáticas. En concreto el medio ha documentado más de una docena de casos graves que acabaron con pacientes hospitalizados, incapacidades permanentes y al menos dos comas y dos fallecidos. En su crónica, cita afectados por sus nombres y apellidos y entrevista a cirujanos que los han atendido.
Jeremy Thompson (Flickr).
"La sacudía para que se despertara". Una de las supuestas afectadas que ha accedido a hablar de su experiencia es Pamela Guillén, de 40 años. Se subió a X2 en julio, durante la celebración del cumpleaños de su hija, y mientras disfrutaba de la atracción se golpeó varias veces la cabeza contra el respaldo del asiento. Cuando quiso bajarse necesitó ayuda y vomitó. Poco después perdió el conocimiento.
"Le frotaba la pierna y la sacudía para que despertara, pero no lo hacía", relata su hija. Padecía un hematoma subdural grave y comprensión cerebral, por lo que poco después estaba intubada en un quirófano. Despertó al cabo de dos semanas, con 20 grapas en el cuero cabelludo. Ha conseguido volver a hablar y caminar, aunque sigue padeciendo fuertes dolores de cabeza y toma fármacos para prevenir las convulsiones.
Síndrome del bebé sacudido. Días después de su paso por X2 se subió a la atracción Naomi Greer-Wilkinson, de 25 años. El resultado fue similar: pérdida de conocimiento, cirugía cerebral y un coma del que aún no se había despertado a finales de agosto, cuando la CNN denunció su caso. El medio cita otros dos incidentes que acabaron de la peor forma posible: con los pacientes fallecidos. Uno de ellos, de 22 años y con buena salud cuando se subió a X2, presentaba lesiones similares al "síndrome del bebé sacudido", según el neurocirujano que lo operó.
Suma y sigue. En septiembre, tras artículo de la CNN y con X2 en el centro del foco mediático, más usuarios denunciaron haber sufrido lesiones graves en X2. A finales de septiembre NBC News aseguraba que más de un centenar de personas afirman haber sufrido lesiones en los últimos años.
Más recientemente, la BBC hablaba de "cientos de denuncias", sin concretar si todas se formalizaron en los juzgados. La firma de abogados Dordick Law Corporation, que participa en varias demandas civiles contra el parque de atracciones, asegura que cientos de personas han contactado con el despacho.
Y se jubiló. Con ese telón de fondo, hace unos días Six Flags publicó un comunicado anunciando la “jubilación de X2”. En él, Brian Oerding, responsable de Six Flags Magic Mountain, insiste en que la montaña rusa ha pasado "sistemáticamente" los controles de seguridad, pero añade: "Hemos decidido cerrar la atracción porque creemos que es lo correcto". "La seguridad es un pilar. Cuando la confianza de nuestros visitantes se ve afectada, nos lo tomamos muy en serio".
En su comunicado, el parque no hace mención a los casos documentados en agosto por la CNN ni las denuncias posteriores de usuarios que aseguran haber sufrido lesiones. En su nota, la empresa tampoco reconoce que esos daños puedan relacionarse directamente con el uso de su montaña rusa.
The Fun Chronicles (Flickr).
"Existen riesgos". En el pasado, cuando usuarios o familiares han denunciado daños, los abogados de la empresa han argumentado que en el parque de atracciones hay carteles que advierten de la "existencia de riesgos inherentes" a subirse a X2 u otras atracciones. Sin embargo, los afectados insisten en la cuota de responsabilidad que tiene la compañía.
"Hay una diferencia entre que te zarandeen y sufrir daño cerebral", argumenta Guillén. Más allá de X2, hay un debate más amplio que los médicos pusieron hace tiempo sobre la mesa: el riesgo de que, al buscar atracciones cada vez más extremas, llevemos a los usuarios al límite de su capacidad de aguante.
Imágenes | Jeremy Thompson (Flickr) 1, 2 y 3 y The Fun Chronicles (Flickr)