En los últimos 50 años, se han perdido 12 billones de toneladas de hielo polar: hay agua suficiente para cubrir Europa con un metro y medio

A veces las cosas sirven para lo más inesperado. En 1972, un pequeño satélite empezó a dar vueltas alrededor de la Tierra para mirar cultivos, tierras y bosques.  Nadie lo puso ahí para medir los glaciares y, sin embargo, medio siglo después, un equipo internacional ha rescatado sus imágenes para calcular a qué velocidad se mueve el hielo de Groenlandia y la Antártida. 

Gracias a ello, sabemos que entre 1979 y 2023 hemos perdido 11,3 billones de toneladas de hielo polar. 

Es, en fin, una cifra más. Una cifra enorme, descomunal, increíble; pero una cifra más. Por eso lo más interesante no es la cuenta, lo más interesante es cómo ha desaparecido todo ese hielo. 

Cosas que hemos aprendido ahora. No es que esta metodología sea nueva, pero gracias al Landsat ahora tenemos una serie temporal mucho más larga. Eso, para empezar, nos ha permitido confirmar que el problema actual de pérdida de hielo polar tiene fecha. 

En los años setenta y ochenta, los mantos estaban muy cerca del equilibrio. Para hacernos una idea, en términos generales Groenlandia perdía unas 60 gigatoneladas al año en los ochenta y casi lo mismo en los noventa. Con los 2000, la situación cambia y la cifra se triplicó (192). En la década de los 2010 las pérdidas llegaron a 264.

En la Antártida pasó algo parecido (y pasó de unas 48 gigatoneladas anuales a unas 202 en el mismo intervalo de tiempo. 

Lo interesante es cómo ha desaparecido. En términos generales, un manto de hielo pierde masa de dos maneras distintas: o bien se derriten por arriba o bien acaban empujados al mar por los glaciares. Lo que dice el estudio es que el 84% de lo perdido en este medio siglo fue por el segundo mecanismo. 

¿Y por qué? En esencia, cuando un glaciar de este tipo llega al mar solía encontrarse con una plataforma de hielo flotante que bloqueaba su contacto directo con el mar. Lo frenaba. Sin embargo, con la subida de la temperatura del océano, el hielo flotante se debilita y los glaciares dejan de tener freno. 

¿Pero no era que la Antártida estaba ganando hielo? Sí, es verdad. Entre 2020 y 2023, hubo nevadas récord en la Antártida Oriental. Eso dio una ganancia media de 92 gigatoneladas al año y, por ello, se consiguió que el continente perdiera más de tres veces menos hielo que en la década anterior. 

El problema es que, en esos mismos años, la descarga en la Antártida Occidental creció un 38 %: la nieve que caía llenaba la bañera, pero no tapaba el desagüe. Las cifras globales evidencian el problema. 

Un problema que, queramos o no, va a afectarnos más y más. 

Imagen | Visit Greenland