Europa sale a las calles: protestas por el costo de la vida, salarios , educación y viviendas
Las protestas sociales que han sacudido a Francia durante los últimos días comienzan a encontrar eco en otras ciudades europeas, donde estudiantes, profesores, trabajadores y organizaciones sindicales han salido a las calles para denunciar el encarecimiento de la vida, reclamar aumentos salariales y exigir mayores inversiones en educación.
París, Atenas y Tesalónica se han convertido en escenarios destacados de un malestar que combina dificultades económicas, cuestionamientos a las políticas gubernamentales y demandas de mejores servicios públicos.
La tensión aumentó este miércoles 21 de octubre, cuando la secretaria general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Francia, Sophie Binet, llamó a intensificar las movilizaciones y respaldó una huelga prevista para el próximo 5 de noviembre. Su declaración se produjo después de una reunión con el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que, según los representantes sindicales, terminó sin compromisos concretos para atender las principales reivindicaciones de trabajadores y estudiantes.
«Ha llegado el momento de subir de nivel la movilización, la huelga debe tomar el relevo», declaró Binet, según la información difundida por la agencia AFP. La dirigente sindical consideró insuficiente la respuesta del Ejecutivo frente al deterioro del poder adquisitivo y las demandas acumuladas de distintos sectores sociales.
Francia: una crisis social y política
El nuevo llamado a la huelga llega después de un fin de semana especialmente conflictivo en Francia. Las manifestaciones contra el elevado costo de la vida y las deficiencias del sistema educativo estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales, disturbios y daños materiales en algunas zonas urbanas.
La magnitud de los disturbios ha situado al Gobierno francés ante un doble desafío: garantizar el orden público y ofrecer respuestas económicas sin comprometer sus objetivos de reducción del déficit. El Ejecutivo gobierna sin mayoría parlamentaria y pretende impulsar un importante ajuste fiscal en 2027, una perspectiva que dificulta las concesiones presupuestarias reclamadas por los sindicatos.
El poder adquisitivo ocupa un lugar central en la controversia. El incremento de los precios de la energía, especialmente del combustible desde el comienzo del conflicto en Oriente Medio, ha añadido presión sobre los presupuestos familiares. A ello se suman las demandas de mejores salarios, mayores recursos para la educación y medidas que permitan afrontar los gastos cotidianos.
El secretario general de la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos (CFTC), Cyril Chabanier, advirtió que la ausencia de decisiones concretas dificulta la reducción de la tensión social. Según explicó, Lecornu abrió la posibilidad de discutir el salario mínimo, aunque no anunció medidas inmediatas.
La crisis se desarrolla, además, en un momento políticamente delicado, a unos seis meses de las elecciones presidenciales previstas para 2027, en las que Francia deberá elegir al sucesor de Emmanuel Macron. La capacidad del Gobierno para responder a las protestas se ha convertido en un asunto relevante tanto para los sindicatos como para las fuerzas políticas que buscan capitalizar el descontento.
Grecia: las aulas también protestan
En Grecia, las movilizaciones de este miércoles extendieron las reivindicaciones a tres importantes centros urbanos. Unas 5,000 personas se concentraron en Atenas, otras 3,000 en Tesalónica y alrededor de 3,000 participaron en una protesta en Patras, de acuerdo con las cifras policiales comunicadas a AFP.
Las manifestaciones reunieron a estudiantes universitarios, alumnos de secundaria, profesores y funcionarios públicos. Los participantes denunciaron el elevado costo de la vida, los bajos salarios y las deficiencias del sistema educativo, especialmente el deterioro de los edificios escolares y la escasez de personal docente.
La víspera, decenas de estudiantes instalaron tiendas de campaña en la plaza Syntagma, frente al Parlamento griego, y en una calle peatonal de Tesalónica. Las acampadas representaron una nueva forma de presión sobre las autoridades y mostraron la intención de prolongar las movilizaciones más allá de las manifestaciones convocadas inicialmente.
- «En Grecia, como en Francia, reclamamos una educación pública y gratuita», declaró a AFP Katia Koubousidou, presidenta de los estudiantes de Filosofía y Pedagogía de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.
- La dirigente estudiantil adelantó que las protestas no serán aisladas y que las organizaciones participantes preparan nuevas acciones. En las concentraciones también aparecieron pancartas que establecían paralelismos explícitos entre las reivindicaciones griegas y francesas.
El sindicato de funcionarios Adedy convocó un paro laboral a partir de las 11:00 de la mañana, hora local, y una manifestación en Atenas. Entre sus exigencias figuran incrementos salariales y mayores recursos para los docentes.
Uno de los principales motivos de descontento es la situación de la enseñanza secundaria. El sindicato de profesores OLME estima que faltan unos 15,000 docentes en las escuelas griegas, una carencia que se combina con el deterioro de las instalaciones y las dificultades para mantener adecuadamente numerosos centros educativos.
Las denuncias han adquirido mayor relevancia después de varios incidentes registrados en establecimientos escolares. A comienzos de octubre, el desprendimiento de parte de un techo provocó heridas a un alumno de 14 años en Thermi, cerca de Tesalónica. Otro incidente semejante ocurrió en la entrada de una escuela de Atenas, fuera del horario lectivo.
En la capital griega, un gran complejo escolar permanecía cerrado desde hacía casi dos semanas debido a una fuga de gas sometida a investigación, lo que afectaba la continuidad de las clases de unos 4,000 alumnos.
El gasto público en educación constituye otro punto de controversia. Según los datos de Eurostat, Grecia destinó en 2023 el 3.3 % de su producto interno bruto a ese sector, frente al promedio del 4.7 % registrado en la Unión Europea. El país figuró entre los miembros del bloque con menor inversión educativa en relación con el tamaño de su economía.
El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, ha intentado evitar comparaciones con la crisis francesa y aseguró que el país no volverá a los años de intensa agitación social que caracterizaron la crisis financiera. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles y sindicales sostienen que las dificultades económicas actuales justifican nuevas movilizaciones.
Italia: disturbios en Milán
En Italia, Milán se convirtió durante el fin de semana en uno de los principales focos de violencia callejera. Una manifestación inicialmente pacífica contra las guerras y el encarecimiento de la vida derivó en enfrentamientos con la policía, saqueos y daños en establecimientos comerciales del centro histórico.
Los disturbios alcanzaron los alrededores de la plaza del Duomo, donde manifestantes encapuchados lanzaron piedras y otros objetos contra las fuerzas de seguridad, mientras algunos grupos levantaron barricadas incendiarias. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó los actos violentos, mientras el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, distinguió entre las reivindicaciones económicas de los participantes y los daños ocasionados durante los enfrentamientos. Las protestas también alcanzaron Bolonia y otras ciudades italianas.
Bélgica: enfrentamientos en Bruselas
Bruselas y Lieja también registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales. Las protestas estuvieron relacionadas con el aumento de los gastos educativos, las condiciones de enseñanza y el encarecimiento general de la vida.
En la capital belga, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar concentraciones durante las cuales se registraron lanzamiento de objetos e incendios. Los disturbios se produjeron después de varias semanas de movilizaciones estudiantiles contra el incremento de los costos universitarios.

España y Portugal: vivienda inaccesible
En España y Portugal, la vivienda se ha convertido en una de las principales causas del descontento. Miles de personas han participado en manifestaciones y acampadas para denunciar el incremento de los alquileres, los bajos salarios y las dificultades de los jóvenes para acceder a una residencia propia.
En Lisboa, decenas de miles de manifestantes respondieron a las convocatorias sindicales contra el deterioro de las condiciones de vida. Las protestas también llegaron a Oporto. Según las informaciones recogidas por AFP y Al Jazeera, los precios de las viviendas portuguesas se han más que duplicado desde 2017, mientras los alquileres de nuevos contratos han experimentado fuertes incrementos.
En España, las manifestaciones por el acceso a la vivienda han coincidido con huelgas de docentes y un clima político marcado por el adelanto electoral anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Madrid y Barcelona figuran entre las ciudades donde se han expresado estas reivindicaciones.
Albania: protestas contra el Gobierno
En Tirana, capital de Albania, las protestas estudiantiles se han transformado en un movimiento de oposición al Gobierno de Edi Rama. Los participantes reclaman una reducción de los costos universitarios, mayores inversiones en educación y medidas contra la corrupción.
Las movilizaciones han estado acompañadas de enfrentamientos con la policía, que ha utilizado gases lacrimógenos y cañones de agua. Algunos manifestantes han respondido con piedras y objetos incendiarios. El Gobierno ha condenado la violencia y rechazado las exigencias de renuncia del primer ministro.
Un malestar con distintas causas
Aunque las manifestaciones no responden a una dirección común ni constituyen un movimiento organizado a escala continental, comparten reivindicaciones vinculadas al poder adquisitivo, la vivienda, la educación y los servicios públicos.
El profesor de Derecho de la Unión Europea Alberto Alemanno, de HEC París, explicó a Al Jazeera que Francia se ha convertido en el principal foco de estas movilizaciones, aunque el descontento tiene expresiones diferentes en cada país.
Por su parte, un análisis publicado este miércoles por The Guardian destaca el protagonismo de los jóvenes y la preocupación por las dificultades para alcanzar estabilidad económica, acceder a una vivienda y recibir servicios públicos adecuados.