"Experimentan ansiedad y un profundo abandono": en España ya hay tanatorios que permiten a las mascotas despedirse de sus dueños

Compartimos con ellas nuestro día a día, las alegrías y penas, incluso (cada vez más) nuestras vacaciones y grandes celebraciones, exactamente igual que si se tratara de un miembro más de la familia, así que… ¿Por qué no hacer partícipes a las mascotas también de nuestra última despedida? ¿Por qué no abrirles las puertas de los velatorios, permitiéndoles despedirse de sus dueños y, de paso, hacer el trance más llevadero al resto de la familia?

Hay quien ya ha pasado de las preguntas a la práctica.

“Protocolo Haru”. Hace algo menos de un año y medio el Ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) anunció en su web un nuevo servicio a disposición de sus 42.500 vecinos, uno que, presumía el Consistorio, lo convertía en un “pionero” en España. El servicio en cuestión se bautizó como ‘Protocolo Haru’ y básicamente facilita que las mascotas puedan acceder al tanatorio y cementerio para despedirse de sus dueños.

De hecho, ‘Haru’ es el nombre de un gato rescatado por la edil de Bienestar Animal de Puerto Real, Virginia Mera. La fidelidad y comportamiento del minino llevó a la concejala a preguntarse cómo reaccionaría si ella falleciera. De ahí que se sentase con la empresa de servicios funerarios gaditana Cemabasa para buscar la forma de que los animales de compañía pudiesen despedirse de sus dueños difuntos.

Faber Leonardo Helxaurnvb0 Unsplash Faber Leonardo (Unsplash).

¿Y cómo lo plantean? “El ‘Protocolo Haru’ establece las condiciones y medidas necesarias para que los animales puedan acceder de forma segura y respetuosa a las instalaciones del tanatorio y cementerio, acompañados siempre por un responsable y bajo la supervisión del personal”, comentan desde el Consistorio. “La ceremonia de despedida se realiza en un espacio privado y con un tiempo limitado, garantizando el respeto y solemnidad para todos las personas presentes”.

Puerto Real insiste en el “vínculo afectivo que une a las personas con sus animales” y asegura que hay estudios que constatan que tras el fallecimiento de su dueño las mascotas “pueden experimentar ansiedad e incluso una profunda sensación de abandono”. “Permitirles despedirse ayuda a mitigar estos sentimientos y facilita la asimilación de la pérdida”. 

Hace poco ABC confirmó que el protocolo ya está en vigor y en mayo se celebraron las primeras despedidas con mascotas. El servicio también se ha implantado en el Cementerio Mancomunado de Chiclana.

Más allá de Cádiz. Puerto Real no es el único municipio que ha decidido replantearse la relación entre las mascotas y los velatorios. En Bilbao hay un tanatorio dog friendly que permite que las familias puedan despedirse de sus seres queridos acompañadas de sus peludos y El País publicó hace poco una crónica en la que cita otros dos casos interesantes: el de PFB Serveis Funeraris, al frente de varios centros en Cataluña, y Grupo Albia. Hay otros municipios (caso de Mataró) en los que hay usuarios reclamando cambios.

¿Todos los casos son iguales? No. El enfoque no es el mismo en todos los casos. El protocolo pactado entre Puerto Real y Cemabasa permite a los animales despedirse de sus dueños. “Se les abre el ataúd y se permite que el animal tome conciencia de que la persona ha fallecido”, explica a El País José Luis Ferrer, gerente de Cemabasa. “No es solo acompañar a la persona fallecida”. En otros casos no se va tan lejos y lo que hacen los tanatorios es convertirse en espacios dog friendly abiertos a mascotas, que de esa forma participan del velatorio y apoyan al resto de familiares.

Grupo Albia señala por ejemplo que “todos sus centros en el país permiten el acceso de animales de compañía para que puedan acompañar a las familias en el momento de la despedida de un ser querido”. Solo exige que se cumplan ciertos “requisitos de seguridad, higiene y bienestar”. No se habla del acceso de la mascota al féretro. Por su lado, PFB ofrece “un espacio íntimo en los tanatorios para que las mascotas puedan despedirse de sus seres más queridos”. Lo hace en “un horario especial” y con el animal siempre acompañado.

Más allá de los velatorios. Iniciativas como la de Puerto Real pueden resultar chocantes, pero en realidad suponen solo un paso más en una tendencia que se remonta años atrás. En España cada vez es más fácil encontrarse con tanatorios, crematorios e incluso cementerios para mascotas, igual que aumenta la oferta de otros servicios orientados a su cuidado. No es nada sorprendente si tenemos en cuenta que en nuestro país ya es más fácil ver animales de compañía que niños.

Con ese telón de fondo hay una pregunta que suena cada vez con más fuerza: ¿Cómo viven los animales de compañía la muerte de sus humanos? ¿Pasan un duelo como tal? ¿Afecta a su salud? Y si es así, ¿cómo hacerles el trance más llevadero? En Cádiz esperan al menos “mitigar” su sensación de abandono y facilitarles “la asimilación de la pérdida”.

Imágenes | Parastoo Gheisari (Unsplash) y Faber Leonardo (Unsplash)