Francia ya ha tenido 800 horas de electricidad gratis (y hasta de precio negativo) por estos motivos

Y no son los únicos. El auge de las energías renovables, especialmente de la solar, está haciendo que, en determinadas horas, la oferta de electricidad supere ampliamente a la demanda. El resultado de esto suele ser que los precios de la electricidad caigan por debajo de cero con una frecuencia cada vez mayor. En Francia, esto ya ha ocurrido durante 800 horas este año, pero otros países como Suecia, Países Bajos o España también están registrando periodos negativos. ¿Por qué está ocurriendo y qué consecuencias tiene para el sistema eléctrico?

¿Por qué se están produciendo precios negativos? Le Réseau de Transport d’Électricité (RTE) explica en su página web que en el mercado mayorista de electricidad los proveedores compran electricidad a un precio calculado, en este caso cada cuarto de hora, según la oferta y la demanda. A ese precio se le conoce como precio spot y, a nivel europeo, este sistema sigue un modelo de precios marginales. Esto significa que el precio de la última central eléctrica que se utiliza para abastecer la demanda es el que determina el precio para todas las demás.

Cuando la producción supera al consumo y no hay suficiente flexibilidad para absorber el excedente, el precio mayorista del megavatio-hora puede caer por debajo de cero. En ese escenario, algunos productores pueden llegar a aceptar precios negativos, es decir, acceden a pagar por cada MWh que venden al mercado. Una de las razones más habituales es que para algunas centrales eléctricas, reducir o detener temporalmente la producción puede salir más caro que seguir generando electricidad. Esto puede ocurrir especialmente con determinadas centrales convencionales, que no pueden modular su producción con la misma facilidad que otras tecnologías.

Hace falta más almacenamiento. Esta enorme diferencia de precios está creando un escenario cada vez más atractivo para la apuesta por almacenamiento de energía en el país galo y en Europa en general. La idea es sencilla: reservar esos excedentes de energía que se generan cuando hay mucha producción y es muy barata, y rescatarla y devolverla a la red cuando aumenta la demanda y suben los precios. La empresa de almacenamiento B2B Storio Energy, según recoge el medio PV Magazine, señala que una batería de 1 MW / 2 MWh, analizada en septiembre, podía cargarse a un precio medio de 73 euros/MWh y descargarse cuando el precio alcanzaba de media los 232 euros/MWh, realizando aproximadamente 1,5 ciclos al día.

La paradoja francesa. Francia es una potencia nuclear que obtiene de ahí buena parte de su electricidad; sin embargo, a consecuencia del verano tan seco que hemos tenido, su producción ha bajado considerablemente. Concretamente, la capacidad nuclear disponible se ha reducido en 3,7GW, según indica PV Magazine. Mientras tanto, la generación solar ha aumentado, saliendo al rescate y consiguiendo compensar ese descenso con una producción que, como hemos visto, ha superado ampliamente a la demanda en muchos momentos. 

La paradoja reside en que, a pesar de ese excedente, los precios de la energía en el país están disparados hasta el punto de movilizar manifestaciones sociales, como cuenta El País: hasta un 16,7% ha subido el coste la electricidad en los últimos doce meses.

Pero esto no solo va de Francia. Como indica esta otra noticia de PV Magazine, España ha vuelto a liderar los precios negativos europeos en el segundo trimestre, debido al récord de generación solar que ha habido este verano. Con estas credenciales, el comportamiento de los mercados reflejó dos situaciones contrapuestas: por un lado, la elevada producción solar generó excedentes durante determinadas horas del día. Por otro lado, el aumento de la demanda asociado a las altas temperaturas elevó los precios durante las horas de mayor consumo. Todo esto, según el medio, puso de manifiesto las limitaciones de la flexibilidad disponible, no solo en el mercado español, sino también en los europeos.

De ahí que el gran reto de los próximos años no sea solamente instalar más recursos renovables: también será aposta por baterías, reforzar las redes que ya existen, mejorar las interconexiones y conseguir que parte del consumo pueda desplazarse hacia las horas en las que sobra electricidad.


Imagen | Antoine Pouligny