Hace 75.000 años una lanza atravesó el pecho de un neandertal. Sus restos indican que ya entonces cuidaban a sus heridos

En la famosa cueva de Shanidar, situada en el Kurdistán iraquí, hace unos 75.000 años murió violentamente un neandertal. La víctima (Shanidar A) era un adulto de unos 45 años cuyo omóplato izquierdo presenta una perforación circular compatible con el impacto de una lanza de madera afilada. De esta muerte podemos deducir dos cosas: que en el Paleolítico medio hubo violencia letal y que ya por aquel entonces se cuidaba de sus heridos y de sus muertos.

El hallazgo. El equipo de investigación analizó los diminutos fragmentos de hueso desplazados y las fracturas radiales alrededor de un orificio de 15 milímetros en la escápula, y con esos fragmentos logró reconstruir parte del agujero. La trayectoria del arma indica que entró de arriba abajo por la parte delantera del pecho, atravesó el pulmón izquierdo y probablemente grandes arterias y salió por el omóplato. El equipo plantea la hipótesis de que pudo ser un golpe dirigido al corazón.

Pero esos restos también indican que ese mismo individuo había sobrevivido tiempo atrás a un fuerte golpe en la cara que probablemente se la desfiguró y destrozó algunos dientes. Con una lesión así, probablemente necesitó cuidados durante un tiempo. Como destaca el equipo en el comunicado oficial de la Universidad de Cambridge, este esqueleto refleja las dos caras de la misma moneda humana: la cruda realidad de la violencia y la compasión de los cuidados

Por qué importa. Porque podría ser la evidencia más antigua conocida de violencia interpersonal letal con una lanza de madera en el registro fósil de homininos. Graeme Barker, profesor de Cambridge y director de la excavación, explica que "las evidencias de violencia sistemática son extremadamente raras en la prehistoria profunda" y que la mayoría procede de comunidades agrícolas sedentarias miles de años después.

Desde el siglo XIX pesa el estereotipo de los neandertales como seres brutos y sin empatía, y Shanidar lleva décadas ayudando a revisarlo y esta es una prueba más: para sobrevivir a una herida así, alguien tuvo que ayudar al individuo a alimentarse. El yacimiento también apunta a conductas funerarias simbólicas: Shanidar A es el individuo más profundo de un conjunto de cinco cuerpos depositados en el mismo lugar, tras una gran roca. Para Emma Pomeroy, una de las autoras, constituye la mejor explicación de un comportamiento funerario intencionado, repetido a lo largo de los años.

Maltrecho pero vivo. El sarro acumulado en la raíz expuesta del diente partido indica que la pieza siguió en la boca durante bastante tiempo tras el golpe, y el equipo calcula una supervivencia de al menos un año, quizá más. 

Pese a la precisión anatómica con la que se describe la herida, no se puede saber a ciencia cierta qué pasó. Pomeroy admite que pudo ser un accidente de caza, porque animales grandes como los mamuts pudieron cazarse a corta distancia con lanzas de empuje, pero cree que la posición de la herida y la fuerza necesaria apuntan a un acto violento deliberado. Los arqueólogos consideran que la interpretación más sencilla es la violencia entre neandertales.

Shanidar, la llave de los neandertales. La cueva de Shanidar es una auténtica joya para la paleoantropología. De hecho, lleva décadas ayudándonos a entender mejor al Homo neanderthalensis. Las excavaciones de los años cincuenta, dirigidas por Ralph Solecki de la Universidad de Columbia, hallaron diez individuos, entre ellos Shanidar 1, un adulto de unos 50.000 años con lesiones graves que sobrevivió hasta edad avanzada. Desde 2015, el equipo de Cambridge ha encontrado tres individuos más en el conjunto funerario. 

Encontrar pruebas de ataques con armas de madera en un periodo tan antiguo es difícil porque la madera casi nunca se conserva, sin embargo hay algunas excepciones (generalmente en lugares con agua), como Schöningen (Alemania), de unos 200.000 años o la de Capellades en Barcelona, de hace 40.000 años.

 

Portada | Emma Pomeroy et al.