Las pateras de última generación desbordan a la Guardia Civil en Murcia y Baleares: "No tenemos velocidad para interceptarlas"
El 2 de septiembre, frente a Cabo Cope (Águilas), una lancha de unos 10 metros y 2 motores ignoró las órdenes de la Guardia Civil. Un agente hizo dos disparos disuasorios. La lancha, en vez de frenar, embistió a la patrullera por un costado y dejó a 3 agentes con heridas leves. Sus ocupantes tiraron garrafas de gasolina al mar y a correr. Llevaban 28.
Detrás de esa escena hay una cifra a destacar: un fueraborda de 350 CV rinde unos 400 Nm, y estas lanchas montan hasta 4. Cruzan de Argelia a Murcia en 3 o 4 horas. Una patera clásica, con 115 o 150 CV, tarda entre 8 y 48. No estás en Motorpasión pero esto te interesa. Al fin y al cabo, todo es física y tecnología.
Persecuciones fracasadas. El secretario de la AUGC en Murcia lo resume en tres palabras: “Nos falta velocidad”. Lo que pide son interceptoras de 55 a 60 nudos, de 102 a 111 km/h. Suena a queja sindical pero es que en el mar es pura aritmética: sin alcance no hay abordaje, ni identificación, ni detenciones, así que se dan a la fuga.
El problema viene de lejos. La barca de madera con un motor que va tosiendo comparte agua con las planeadoras semirrígidas de 10 a 15 metros. Descargan en la playa, giran y vuelven a por el siguiente grupo. El método, según el coronel Pulido, lleva unos 10 años en Murcia. Lo que cambia, dice la AUGC, es la capacidad: hasta 60 o 70 personas por viaje.
Quién va a bordo. Más gente por viaje implica más gente a merced de quien manda la lancha. Dos días antes, en Calblanque (Cartagena), la Guardia Civil localizó a al menos 63 migrantes en la playa. Según sus testimonios, habían pagado varios miles de euros.
Aquello fue atroz: los patrones los golpearon para que mantuvieran la cabeza agachada y, al acercarse a la costa, los amenazaron con un machete y espray de pimienta. A quien no sabía nadar, le ordenaron saltar igual. La lancha de 15 metros de ese caso montaba 4 motores. Y para entender por qué esos motores mandan en la persecución, toca hablar de mecánica. Es más sencilla de lo que parece.
Qué es un CV. No hablo del currículum: un caballo de vapor equivale a 735,5 vatios. Un motor de 350 CV rinde 257 kW. El Verado 350 de Mercury sirve de ejemplo: 6 cilindros en línea, 2,6 litros, sobrealimentado y 303 kg, con la máxima a 6.100 rpm. La nota de la Guardia Civil cita lanchas con varios motores de hasta 350 CV cada uno.
Por otro lado, el par es la fuerza de giro del motor, en newton-metro (Nm). La potencia es ese par multiplicado por las revoluciones. Con 350 CV a 6.100 rpm, la cuenta da unos 400 Nm en el régimen de máxima potencia.
Por ejemplificar, un Golf GTI entrega 245 CV y 370 Nm: par similar pero 100 CV más. La reductora de la pata, de 2,08:1 en el V10 de la gama, duplica ese giro sobre la hélice. Un coche rara vez pisa el acelerador a fondo. Una travesía a todo gas obliga a estos motores a vivir cerca de ese régimen.
Por qué es crucial. El par ayuda a sacar el casco del agua y la potencia sostiene la velocidad. Tengamos en cuenta que el agua es unas 800 veces más densa que el aire. La resistencia crece con el cuadrado de la velocidad y la potencia necesaria, con el cubo. En términos generales, doblar la velocidad exige 8 veces más caballos. Con 4 motores de hasta 350 CV, una lancha de 15 metros suma hasta 1.400 CV.
De hecho, del escenario con el que abríamos el artículo cabe apuntar que no fue nada para lo que podría haber pasado: a 60 nudos, un impacto libera cuatro veces la energía que a 30. Hablamos de energía al cuadrado. Por eso interceptar a velocidades cada vez más altas no es solo un problema de motores.
Dos viajes. Así eran los viajes de antes: lentos y largos. Una patera de 6 metros y 115 CV transportaba a 15 personas a Formentera en 2025. Otra, rígida y de 150 CV, tardó 20 horas en una travesía prevista de 8. La Fiscalía de Baleares cifra en 30 a 48 horas las travesías, según el tipo de barco.
Las planeadoras han conseguido reducir esa espera a 3 o 4 horas hasta Murcia, según la AUGC. En Baleares, ese salto es puramente teórico: a 70 nudos, un Argel–Ibiza saldría en poco más de 2 horas. La crónica local ya ha advertido que esa velocidad no está acreditada en la ruta.
Quién persigue a quién. La cuestión de fondo es que la Guardia Civil juega con desventaja. Sus tres Aister para Almería, Murcia y Baleares montan 2 Mercury de 350 CV y declaran 450 millas de autonomía a 30 nudos (y ojo, porque cada una de las H60 cuestan 2 millones de euros). Son 700 CV frente a un posible 1.400. Así que buscan atajos. En 2022 licitaron cambiar los 2 diésel de 440 CV de dos patrulleras por fueraborda Yamaha de 300 CV, sacados de narcolanchas incautadas. Las Río Flumen y Río Corneja, en Algeciras y Huelva, rozan los 60 nudos con 2 motores de 1.800 CV. A Murcia llegó el río Ulla: 17 metros y 2 de 1.480 CV. Menudo bicho.
Narcolanchas, mismo drama. El problema ya existía con otro cargamento. El 14 de octubre, frente a Mazagón (Huelva), una narcolancha huyó a gran velocidad y con maniobras bruscas. Un helicóptero y la interceptadora Río Tiétar la alcanzaron y permitieron abordarla. Ocho detenidos, 76 fardos con 3.040 kilos de hachís y una semirrígida con 4 motores. Durante la huida, hicieron lo mismo de siempre: aligerar peso como un globo tirando petacas de gasolina al mar.
El portavoz de Jucil, Agustín Domínguez, lo explica así: “Muchas de las actuaciones terminan en catástrofe”. Según ese relato, dos guardias civiles murieron en una persecución reciente. Dos años antes, otros dos habían muerto arrollados por una narcolancha en Barbate. Lo que pretenden los agentes, más que alcanzarlas, es frenarlas. Y este reto se hace imposible con las condiciones actuales.
Qué les espera a los patrones. La Guardia Civil detuvo a cuatro patrones por los dos casos de Murcia: dos en cada uno. Según una información del 2 de julio, la Fiscalía Antidroga dio una instrucción interna: documentar “con el máximo detalle” los ataques a patrulleras desde lanchas del narcotráfico. Quiere estudiar si, además de agresión o lesiones, pueden juzgarse como piratería (artículo 616 ter del Código Penal).
Hasta ahora, el delito habitual de patronear una patera es el que protege los derechos de los ciudadanos extranjeros, y las condenas varían mucho. En Almería, por ejemplo, 4 años y 3 meses, firmes, para el patrón de una patera con 15 argelinos (uno menor). Cada uno pagó hasta 7.500 euros y el patrón se embolsó mil de comisión, iba sin pericia ni luces, con sobrecarga y garrafas. En Formentera, le cayeron 2 años y 10 meses a cada uno de dos patrones, por conformidad. La Fiscalía pedía 5 para cada uno (eran migrantes que patronearon para huir de la pobreza, iban 19 personas a bordo).
A día de hoy, Baleares suma en 2026 6.673 personas en 366 embarcaciones. 2025 cerró con 401 embarcaciones y más de 7.300 personas. Cada cifra de caballaje acaba en lo mismo.
Imágenes | Guardia Civil