Opus 5.5 no es el mejor modelo de Anthropic y sin embargo es del que todo el mundo habla. La clave: el "efecto Decoy"

Anthropic lanzó hace una semana Claude Opus 5.5, un modelo que según sus propias pruebas rinde como Fable 5.1 en buena parte de las tareas y cuesta menos que el Opus anterior: 4 dólares por millón de tokens de entrada y 20 por millón de salida.

Nominalmente, ni siquiera es el modelo tope de la casa. Pero sí es el más comentado y además ha ganado enteros para ser usado en el día a día. El motivo no tiene tanto que ver con la tecnología como con la economía conductual.

Qué ha ocurrido. Anthropic asegura que Opus 5.5 mejora a sus predecesores en casi todas las áreas de una batería de unas 2.000 evaluaciones, con el salto más visible en programación y agentes, el terreno de Claude Code.

Eso explica una parte del entusiasmo. Pero la otra tiene nombre propio: Fable, el escalón que Anthropic colocó por encima de Opus hace unos meses.

El contraste. Opus ha sido durante años el techo del catálogo. El modelo que se sacaba para el trabajo difícil, como el cuchillo bueno que no se usa para untar mantequilla sino para el día de entrecot. Cada uso venía con una pregunta: "¿esta tarea merece lo que cuesta Opus, o me conformo con Sonnet y no quemo la cuota?".

Con Fable arriba, la duda ha cambiado. Ya no se discute si pagar el modelo caro, sino si hace falta subir hasta Fable o si basta con el de abajo. Opus ha pasado de lujo muy puntual a lujo asumible.

En mi caso he notado que uso más Opus desde que llegó 5.5, y no creo ser el único.

  • En las pruebas de Every, Opus 5.5 ha desplazado a Fable como modelo de diario de uno de sus ingenieros en cuestión de días.
  • En OpenRouter ha procesado más de un billón de tokens en su primera semana.
  • Las cuentas ayudan porque Fable cuesta 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 por millón de salida, más del doble, y en la batería de pruebas de Endor Labs la misma factura ha sido de 116 dólares con Opus 5.5 frente a 672 con Fable.

Demasiado bueno para no tanta diferencia en rendimiento.

El trasfondo. Joel Huber, John Payne y Christopher Puto describieron en 1982 cómo una tercera opción altera la preferencia entre las dos que ya existían. Se llama 'efecto Decoy' ("efecto señuelo"). Dan Ariely, autor del estupendo 'Predeciblemente irracional', lo popularizó poniendo como ejemplo una oferta de suscripción a The Economist:

  • Digital: 59 dólares.
  • Papel: 125 dólares.
  • Papel más digital: 125 dólares.

Con las tres opciones, el 84% de sus alumnos del MIT, participando en un experimento, escogió el combinado y nadie el papel. Al retirar esa opción que nadie quería, el 68% se ha fue a la digital.

Sí, pero. Llamar señuelo a Fable sería forzar el concepto, porque Fable tiene sus propias capacidades únicas y tareas donde justifica perfectamente su precio. Lo que opera aquí se parece más al efecto compromiso, esa tendencia a huir de los extremos cuando hay tres niveles.

Es la lógica que se suele atribuir a la Triple Whopper de Burger King. Si ves la normal y la doble, la doble parece un exceso. Pero si añades a la triple justo al lado, la doble deja de parecer un exceso y pasa a ser la opción intermedia. Eso se traduce en más ventas de la doble que antes de introducir la triple

Entre bambalinas. En el último MWC le pregunté a la directora de marketing de Xiaomi cómo iban a medir el éxito del Xiaomi 17 Ultra. La respuesta predecible hubiese sido hablar de sus propias ventas. Pero su respuesta apuntó a si lograba impulsar las ventas de la serie T. La intermedia.

El móvil de 1.500 euros no necesita venderse mucho. Necesita que el de 600 o el de 800 parezcan una decisión adecuada y ganen tracción.

¿Principal ganador? Opus, y con él, la escalera que ha montado Anthropic. No sabemos si Anthropic ha diseñado Fable pensando en empujar el uso Opus, pero tampoco hace falta.

Quien antes dudaba entre el modelo de diario y el caro ahora duda entre el caro y el carísimo. En esa conversación, 20 dólares por millón de tokens suenan como un Xiaomi 15T Pro: equilibrio y sentido común sin excesos.

Imagen destacada | Xataka con Magnific