Rusia busca mediar entre Irán y EE. UU. mientras sus negocios con Trump irritan a Europa

Rusia intenta ampliar su influencia diplomática en Oriente Medio mientras impulsa negocios energéticos con Estados Unidos, una aproximación que inquieta a gobiernos europeos por sus posibles efectos sobre las sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, se reunió este lunes 19 de octubre en Teherán con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, para examinar la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel, la seguridad en el golfo Pérsico y las negociaciones para reducir las hostilidades.

La visita coincide con el reciente entendimiento anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para facilitar el suministro de diésel ruso a mercados internacionales, pese a las restricciones económicas que Washington había impuesto a Moscú.

El comercio energético, foco de tensión

Trump anunció el 9 de octubre un acuerdo con el presidente Vladímir Putin para ampliar las exportaciones de diésel ruso. El objetivo declarado era aliviar los precios de los combustibles, presionados por las interrupciones del suministro derivadas de la guerra en Oriente Medio.

El Kremlin informó posteriormente del reinicio de envíos. Washington también suspendió la aplicación de nuevas medidas sancionadoras, una decisión cuestionada por dirigentes europeos y por Ucrania.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, advirtió sobre el riesgo de que los ingresos energéticos fortalezcan las finanzas rusas mientras continúa la guerra. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó igualmente el acercamiento.

Además, representantes rusos y estadounidenses han explorado posibles negocios relacionados con los gasoductos Nord Stream y activos internacionales de la petrolera Lukoil. Estas conversaciones, reportadas por Reuters, no equivalen a acuerdos definitivos. Alemania mantiene su oposición a reactivar los gasoductos que anteriormente abastecían de gas ruso a Europa.

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El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov (d), y su homólogo iraní, Abás Araqchí (2i), se reunieron este lunes en Teherán. (EFE)

Ormuz y las negociaciones con Irán

Antes de viajar a Teherán, Lavrov asistió en Baréin a una reunión con países del Consejo de Cooperación del Golfo, que pidieron a Rusia emplear su influencia sobre Irán para frenar los ataques en la región y facilitar la navegación por el estrecho de Ormuz.

Esta vía marítima, esencial para el comercio mundial de petróleo y gas, ha sufrido restricciones por las hostilidades. Teherán condiciona su reapertura plena a medidas estadounidenses, mientras persisten desacuerdos sobre el programa nuclear iraní.

Lavrov reiteró el respaldo de Moscú a su asociación estratégica con Irán y planteó impulsar mecanismos regionales de seguridad. No se anunció un acuerdo para detener la guerra.

El acercamiento comercial a Washington coloca a Rusia en una posición singular: mantiene vínculos estratégicos con Teherán y, simultáneamente, negocia intereses energéticos con Estados Unidos.

Para los gobiernos europeos, la preocupación es que las concesiones económicas a Moscú debiliten la presión sobre Rusia sin avances verificables en Ucrania. Por ahora, no hay pruebas públicas de que los negocios ruso-estadounidenses formen parte de las conversaciones sobre Irán.