Trump anuncia un acuerdo para que Rusia vuelva a vender diésel mientras Zelenski denuncia un “regalo a Putin”
Un combustible que muchos ciudadanos no compran directamente puede terminar encareciendo una parte de su vida cotidiana. Eso ocurre con el diésel, imprescindible para buena parte del transporte de mercancías: cuando sube su precio, también pueden aumentar los costes de llevar productos hasta comercios y almacenes. Estados Unidos lleva meses viendo cómo se dispara, en medio de un mercado energético alterado por las guerras y los problemas de abastecimiento. La cuestión ya no es solo cuánto puede bajar el precio, sino qué decisiones está dispuesto a tomar Washington para conseguirlo.
Un acuerdo con Putin sobre la mesa. La respuesta de Donald Trump ha llegado este viernes desde Truth Social: asegura que, tras hablar con Vladímir Putin, Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos y al mercado internacional. Según el presidente estadounidense, a esa primera partida se sumarán 500.000 toneladas en noviembre y otro millón poco después. También anunció tres millones adicionales, aunque los condicionó al estado de las refinerías rusas. Su objetivo declarado es abaratar el combustible, pero las cantidades anunciadas todavía no se traducen en entregas verificadas.
Una autorización con fecha de caducidad. El anuncio ha venido acompañado de una decisión concreta: la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Tesoro estadounidense, ha emitido una licencia temporal que permite vender, entregar, descargar e importar diésel de origen ruso, incluso en Estados Unidos, hasta el 7 de abril de 2027. La medida no levanta las sanciones contra Moscú, sino que autoriza temporalmente determinadas operaciones comerciales con este combustible. Rusia, que había restringido sus propias exportaciones para preservar el suministro interno, también ha comunicado que empezará a levantar esas limitaciones. En la Unión Europea, mientras tanto, sigue vigente el veto a las importaciones de diésel ruso.
El problema va más allá del petróleo. Para entender la urgencia de Washington, basta mirar las gasolineras estadounidenses: el diésel cuesta actualmente 6,28 dólares por galón, unos 1,66 dólares por litro, según la asociación automovilística AAA, alrededor de un 70% más que hace un año. La explicación no está únicamente en el precio del crudo: disponer de más petróleo no garantiza producir más diésel cuando las refinerías tienen dificultades para procesarlo. La guerra con Irán ha complicado el transporte marítimo y afectado a instalaciones de Oriente Próximo, mientras Ucrania ha intensificado sus ataques contra refinerías rusas. Según un análisis publicado por la Reserva Federal de Dallas, estas y otras interrupciones han llegado a reducir hasta un 10% la capacidad mundial de refinado disponible.
Zelenski denuncia un regalo a Putin. La decisión ha provocado una reacción inmediata en Kiev. El presidente ucraniano sostiene que permitir a Moscú vender más productos petrolíferos podría proporcionarle ingresos con los que prolongar la guerra, y advirtió de que "los regalos a Putin no traerán la paz ni ningún beneficio al mundo civilizado". También defendió los ataques contra instalaciones energéticas rusas como respuesta a los bombardeos contra su país. Su propuesta pasa por detener esas operaciones si Rusia deja de destruir la infraestructura energética ucraniana, una condición con la que busca vincular cualquier desescalada a compromisos recíprocos.
La respuesta definitiva sigue pendiente. Los futuros del diésel estadounidense llegaron a caer alrededor de un 4% tras conocerse el anuncio, detalla NBC News. Es un dato relevante, pero no basta para saber si los conductores o las empresas acabarán pagando menos por el combustible. Todavía se desconoce qué volumen llegará realmente al mercado y si será suficiente para compensar las dificultades de suministro. Con las elecciones al Congreso previstas para el 3 de noviembre, Washington tiene prisa por mostrar resultados. Por ahora, lo verificable es la autorización y el anuncio, no el abaratamiento final.
Imagen destacada | Official White House Photo by Daniel Torok (United States government work)