Trump le propuso a tres leyendas del cine arreglar Hollywood. Dos años después, Stallone ha revelado su respuesta: "Gracias y adiós"

La historia ocurrió hace unos años, pero no se ha conocido hasta ahora. Donald Trump quería recuperar la grandeza de Hollywood y eligió a tres estrellas del cine para conseguirlo: Sylvester Stallone, Mel Gibson y Jon Voight. Sin embargo, casi dos años después de aquel anuncio, el protagonista de Rocky ha revelado un detalle inesperado: nadie le había preguntado si quería el puesto. Se enteró de su nombramiento mientras veía la televisión y, cuando finalmente habló con Trump, le explicó que su plan era completamente imposible

Un nombramiento por televisión. En enero de 2025, pocos días antes de regresar a la Casa Blanca, Trump anunció que Stallone, Gibson y Voight serían sus tres embajadores especiales en Hollywood. Su misión consistiría en recuperar la producción cinematográfica perdida frente a otros países y devolver a la industria estadounidense su antigua grandeza: 

“Es un honor para mí anunciar a Jon Voight, Mel Gibson y Sylvester Stallone como embajadores especiales de un lugar grandioso que atraviesa grandes dificultades: Hollywood, California. Actuarán como mis enviados especiales con el objetivo de traer de vuelta a Hollywood —que ha perdido gran parte de su actividad en favor de países extranjeros— ¡más grande, mejor y más fuerte que nunca! Estas tres personas de gran talento serán mis ojos y mis oídos, y llevaré a cabo lo que ellos sugieran. ¡Volverá a ser, al igual que los propios Estados Unidos de América, la Edad de Oro de Hollywood!”.

El problema. Como vemos, el presidente prometió que los actores serían sus ojos y oídos en el sector y que pondría en práctica sus recomendaciones. El problema era que, según acaba de revelar el propio Sylvester Stallone en una entrevista con The Sunday Times, él ni siquiera sabía que había sido elegido: descubrió su nuevo cargo viendo las noticias y reaccionó con absoluta incredulidad.

Hollywood no se conquista. Porque Stallone considera que Trump había planteado una misión prácticamente imposible desde el principio. El actor compara Hollywood con un sistema de estados feudales en el que los grandes estudios cinematográficos funcionan como pequeños reinos independientes, cada uno con sus propios intereses económicos y estructuras de poder. 

En semejante escenario, tres actores acostumbrados a trabajar por su cuenta difícilmente podrían presentarse ante los principales ejecutivos de la industria para explicarles cómo gestionar sus negocios.

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Gracias y adiós. La reacción del protagonista de Rocky no se quedó en una sorpresa televisiva. Stallone asegura que posteriormente habló con Trump y le explicó que su propuesta no funcionaría, especialmente porque los responsables de las grandes corporaciones cinematográficas no aceptarían que un actor les diera lecciones de finanzas. 

Su despedida fue tan sencilla como contundente: “Le dije gracias y adiós, porque es imposible”. A su juicio, Hollywood dispone de sus propios mecanismos empresariales para evolucionar, por lo que no necesitaba una intervención de esas características.

Tres opciones, dos respuestas. Mientras Stallone rechazaba asumir la misión en los términos propuestos, Jon Voight sí decidió implicarse en el proyecto presidencial. El actor ha defendido ante la Casa Blanca la creación de incentivos fiscales federales para que las producciones cinematográficas y televisivas regresen a Estados Unidos y puedan competir con las ventajas que ofrecen otros países. 

Según su representante, Stallone también firmó una carta dirigida al presidente para respaldar esa iniciativa, aunque eso no significaba que haya aceptado desempeñar el papel de embajador que Trump le había atribuido.

Sí pero no. La negativa resulta especialmente llamativa por la admiración pública que Stallone ha expresado hacia el presidente estadounidense. Tras las elecciones de 2024, el actor lo presentó durante un acto en Mar-a-Lago como un personaje casi mítico y llegó a compararlo con George Washington. 

En su reciente entrevista en el ST mantiene esa valoración y asegura que sigue impresionado por su trayectoria. La paradoja es que uno de los admiradores más conocidos del presidente de Estados Unidos ha terminado rechazando precisamente la misión con la que Trump pretendía devolver a Hollywood su antigua edad de oro.

Imagen | Gage Skidmore, Towpilot