Un jabalí de 122 kilos tenía atemorizados a los vecinos de un pueblo gallego. Hicieron falta 23 cazadores

Podríamos empezar diciendo que, en algunos pueblos gallegos, las noticias viajan por la taberna a una velocidad que ya quisiera cualquier red social. Y sin necesidad de algoritmo. Así se comenzó a hablar en Portas (Pontevedra) de un jabalí: según la crónica, en la taberna corría el rumor de un “buen galán” que cortejaba a las jabalinas y había dejado más de una vez su silueta nocturna en la retina de algún vecino, que lo describía como “un burro”. 

El problema es que el animal tenía asustados a los vecinos y la comidilla empezaba a convertirse en una leyenda propia de hombres lobo. El contexto: en el último lustro se llegaron a abatir 92.000 jabalíes; sin embargo, según la estimación más actual, ahora mismo ya hay otros 90.000.

La cacería. Así comenzó la búsqueda. Una cuadrilla local, Os Da Tora, llevaba toda una temporada tras su pista. Padre e hijo salieron con Choca, una sabuesa veterana de olfato fino, y dieron por fin con un rastro reciente de un animal veterano que intentaba despistarlos con “idas y venidas”. Se reunieron hasta 23 cazadores. Para reunir a tanta gente, los organizadores tuvieron que tirar de sociedades de Moraña, Cuntis, Caldas, Meis e incluso O Grove (porque las agrupaciones de caza llevan un tiempo notando el descenso de cazadores). 

La batida, además, se produjo en plena jornada laboral, nada de un domingo ocioso. Tras seguir las pistas, los cazadores se organizaron en puestos. Primero disparó uno, luego otro y después un tercero. Finalmente el animal fue “naturalizado”, que en la jerga cazadora significa "disecado" y nada tiene que ver con la ley de nietos. Según informan, la pesa marcó 122,40 kilos, lo que hace 5,3 kilos de jabalí por cazador.

¿Es para tanto? No, porque además no es un caso único. Un macho adulto suele pesar entre 70 y 90 kilos. En Doñana, la media de los machos es de 54. Y en Galicia ya hay nombre para los más grandes: el vakamulo. No es una subespecie, sino un macho de más de diez años, con peso elevado, que vive en zonas de difícil acceso con mucha castaña, y puede llegar a los 200 kilos. El pasado 25 de diciembre fue abatido uno de 149 en Abegondo. Esta misma semana, otra cuadrilla contaba un ejemplar de 175 kilos en Vila de Cruces.

Fuera de Galicia hay marcas mayores. En Zamora, un cazador abatió uno de más de 200 kilos (la báscula del matadero, que llegaba a 150, se quedó corta y tuvieron que usar una industrial). En Cieza, uno de 197 resultó ser un híbrido con cerdo doméstico, y se cita como récord español un ejemplar de 228 kilos, cazado en 2018 en el Berguedà.

Qué come y cómo vive. El jabalí no mira la carta, porque come hierbas, raíces, tubérculos, frutos, bellotas caídas, setas, trufas, lombrices, insectos, huevos y roedores, y tampoco desprecia la carroña. En España,  a bellota es con diferencia el alimento más frecuente. Su vida social es peculiar. Es nocturno, los machos adultos tienden a marchar solos (a veces con un joven “escudero”) mientras que las hembras forman piaras. En libertad suelen vivir unos 10 o 12 años como máximo. Y puede correr a 40-50 km/h, mucho más rápido que cualquiera que lo persiga a pie.

Los peligros. En marzo, un cazador de 62 años fue embestido en Lleida por un jabalí de 50-60 kilos al que había disparado, y tuvo que ser evacuado en helicóptero tras recibir una herida de colmillo entre el tobillo y la rodilla. En Italia, un cazador corrió peor suerte: fue un caso mortal porque el animal lo hirió en la arteria femoral.

Fuera del monte, el problema es la carretera. Los jabalíes estuvieron implicados en 3.724 siniestros de tráfico en Galicia durante 2024. Sumemos a esto el miedo sanitario, la peste porcina africana. El primer jabalí infectado fue hallado el año pasado, en Collserola (Barcelona) el 26 de noviembre de 2025, primero en España desde 1994. A mediados de agosto sumaban 379 jabalíes positivos y ningún cerdo doméstico. De hecho, ya relatamos cómo Barcelona se ha convertido en una zona de guerra contra ellos.

El contexto gallego. La Xunta declaró el 31 de julio la emergencia cinegética en todo el territorio, la primera vez que se aplica a toda Galicia, y estará vigente hasta el 31 de julio de 2027. Permite capturar sin límite y da prioridad a las hembras adultas y subadultas, que son las claves para frenar el crecimiento. Dicho de otro modo, el gran macho es un trofeo vistoso, pero demográficamente son las hembras las que mandan.

Son medidas aparentemente desmedidas por una cuestión de datos: la población se estima en más de 82.000 ejemplares, con una densidad de 2,77 por kilómetro cuadrado. Los avisos por daños en cultivos pasaron de 1.479 en 2017 y 2018 a 4.269 en 2024 y 2025. El "burro" de Portas ahora es un trofeo disecado, pero es evidente que en Galicia se enfrentan a una problemática cinegética que no se resuelve únicamente con este tipo de controles a la fuerza.

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