Una pedanía de Huesca rechaza el centro de datos de Amazon en Walqa en la primera consulta vecinal celebrada en Aragón
Una pedanía de 144 vecinos con derecho a voto no quiere un centro de datos a pocos metros de sus casas. Y el no ha sido casi unánime. Es la primera consulta popular de este tipo en una comunidad que, irónicamente, ha convertido los centros de datos en su gran apuesta industrial. Hablamos de Cuarte, en Huesca.
Contexto. Cuando el Gobierno de Aragón puso en marcha el Parque Tecnológico Walqa en 2002, la idea era crear un polo de innovación a las afueras de Huesca. Se levantó en el antiguo municipio de Cuarte, hoy incorporado a la capital, sobre unas 53 hectáreas y con un presupuesto inicial de unos 10 millones de euros.
Nació como centro de I+D y campo de experimentación para empresas, sobre todo de TIC, biotecnología y energías renovables: hoy tiene 14 edificios y en torno a 90 organizaciones. Veinticuatro años después, el nombre de Walqa suena por una parcela contigua al parque donde Amazon construye un centro de datos de casi 70 hectáreas. Los vecinos de Cuarte no lo quieren.
Un "no" casi unánime. La consulta, organizada por la Asociación de Vecinos de Cuarte, movilizó a 117 de las 144 personas llamadas a votar. Esto es algo más de un 81% de participación. Se plantearon cuatro preguntas. Las dos primeras eran si los vecinos sentían vulnerados sus derechos por la información recibida y si la declaración del proyecto como PIGA (Proyecto de Interés General de Aragón) demostraba que los beneficios superaban a los costes ambientales, energéticos y sociales.
La tercera era si era acertada la política del Gobierno de Aragón de impulsar 34 centros de datos. La cuarta, si estaban de acuerdo con el de Walqa. El 96% contestó que sí se sentían vulnerados, el 95% dijo que el PIGA no estaba justificado, el 100% rechazó la política autonómica y el 99,1% votó en contra del centro de datos.
¿Sirve de algo? A medias. La consulta es no vinculante. Sus promotores llevarán los resultados al Ayuntamiento de Huesca y al Gobierno de Aragón, y preparan una recogida de firmas en la capital. Un 99,1% no obliga a nadie a nada, pero es bastante contundente y complicado de ignorar.
En construcción. El nuevo centro, denominado Walqa 2 (el primero ya opera en la Plhus, la Plataforma Logística de Huesca), ocupará casi 70 hectáreas y tiene prevista una inversión de 714,6 millones de euros, sobre antiguas granjas avícolas. Es uno de los cinco nuevos centros de datos que AWS levantará en Aragón, que se suman a los tres que ya tenía. En total, Amazon planea ocupar 354 hectáreas en la comunidad. Para que nos hagamos una idea, hablamos de una “Región AWS” entera (127.887,89 metros cuadrados construidos) repartida entre Huesca y Zaragoza.
Cuarte no se amedrenta. El conflicto viene de lejos. De hecho, a comienzos de 2025 los vecinos recibieron cartas que les avisaban de una expropiación de terrenos junto a Walqa, y les preocupaba una línea de alta tensión que atravesaba el pueblo. Consiguieron que Amazon desviara parte del trazado y que financiara infraestructuras de agua para Cuarte y otras poblaciones. Es decir, ya sabían que protestar funciona. Ahora quieren saber hasta dónde llega.
Agua, luz y empleo. Las dudas de los vecinos apuntan siempre a los mismos tres sitios. Se estima que los centros de datos aragoneses consumirán más de 755.000 metros cúbicos de agua al año para refrigerar equipos, y la propia Amazon reconoció que necesitaba un 48% más de agua de la prevista por culpa del calor. En electricidad, se estima que estas instalaciones se llevarán una parte descomunal de la que consume la región. Definamos descomunal: al menos 2.270 gigavatios-hora (GWh) anuales, "una cuarta parte de toda la electricidad que absorbe la comunidad autónoma".
Y en empleo, el representante de la asociación, Carlos Oliván, resume que habrá trabajo mientras duren las obras, pero después mucho menos que en otros sectores productivos. Según documentos que obtuvo El País, en 2021 cada uno de los tres centros ya existentes no pasaba de la veintena de empleados directos. Muchas hectáreas, vatios y muchos litros, pero pocas nóminas.
Placas tectónicas. Cuarte no está sola, claro. El domingo 27 de septiembre, más de mil personas marcharon en Zaragoza contra el centro de datos de Microsoft proyectado junto a los Pinares de Venecia, con consignas que iban más allá del pinar: la plataforma rechaza los centros de datos "ni aquí, ni en ningún sitio". Ya había presentado 349 alegaciones y reclama una moratoria. El proyecto ya había generado polémica por expropiar suelo a 2 euros el metro.
Y el malestar también es institucional. El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego se quejan de que AWS paga el Impuesto sobre Actividades Económicas en Madrid y no donde están instaladas sus naves. Si Aragón pone el suelo, el agua y el sol, algo no encaja.
Pero ya lo contábamos hace unos meses: Amazon pagó 1,5 millones de euros para tender el cable que alimentará este mismo centro, y avisamos de que convertirse en paraíso de los centros de datos no es tan buena noticia como parece. Entonces el debate giraba en torno a transformadores y pozos. Ahora llega a las urnas, aunque sean las de una asociación de vecinos. Que esto frene algo es otra cuestión. El centro de Walqa sigue en construcción.
Imagen de portada | Alejandro Bertinelli para Google