Venden un pueblo entero con 14 casas y una iglesia en una finca de 770 hectáreas, muy bien comunicado
¿Tienes por ahí millón y medio de euros sueltos? Lo pregunto porque Asturias ha vuelto a poner en el escaparate algo más que una casa. Aldeas Abandonadas anuncia un pueblo entero: 14 viviendas, iglesia, cementerio, hórreo y 770 hectáreas de bosque, roca y río repartidas entre montañas. Y el precio ya ha bajado casi medio millón de euros. Entre los inquilinos figuran un ave al borde de la extinción y un plantígrado que hace treinta años estuvo a punto de desaparecer del mapa.
La oferta. El conjunto está ahora por 1.890.000 euros, frente a los 2.387.900 euros de su precio de salida: 497.900 euros menos. Incluye las catorce casas, la iglesia, el cementerio, un hórreo, un palomar y varias cuadras, todo repartido dentro de una finca de 770 hectáreas. Dos carreteras locales cruzan el terreno y lo dejan, según el propio anuncio, bien comunicado y cerca de todos los servicios, algo poco habitual en este tipo de propiedades.
Piedra a piedra. Sobresale una casona señorial frente a la iglesia, antigua residencia de los señores del pueblo, dentro de un amplio corral. Casas, cuadras y edificaciones se reparten sin un patrón fijo por todo el perímetro, orientado sobre todo al este, aunque también hay zonas al norte y al sur. El hórreo, granero elevado sobre pilares y ensamblado sin un solo tornillo, es la pieza más reconocible. No en vano, en toda Asturias hay más de 20.000.
770 hectáreas de bosque y agua. Según el anuncio, la finca también está atravesada por pequeños regueros y cauces, encajándola entre varios ríos. El hayedo domina el paisaje, aunque también abundan la roca desnuda, los brezales, los piornos y los tojales, con robles, fresnos, arces, acebos y avellanos salpicando el conjunto. Durante generaciones, estos montes sirvieron para el pasto, la leña y el aprovechamiento forestal; hoy el anuncio apunta también al senderismo y al esquí de travesía como usos posibles.
Algo similar. Aldeas Abandonadas no da nombres más allá de la designación de parcela, pero para hacerse una idea sin ir, podemos pensar en Banduxu. Localizado en el concejo de Proaza, dentro del Valle de los Osos y a apenas 3 kilómetros de la Senda del Oso, este pueblo medieval encaramado en lo alto de una loma se parece bastante. Hasta el siglo XX solo se podía llegar a pie por el amín Medieval: la carretera actual, estrecha y con curvas, apenas tiene sitio para seis coches, y una vez dentro del núcleo solo pueden circular los vecinos. La falta de luz y agua corriente hasta 1980 frenó cualquier desarrollo industrial, y esa misma desconexión es la que ha conservado casi intacto su conjunto medieval: fue declarado Bien de Interés Cultural en 2009. Y sí está habitando: 33 personas censadas.
Con vecinos de pluma y garra. El dato más llamativo del anuncio es un cantadero histórico de urogallo, ave al borde de la extinción de la que apenas quedaban 209 ejemplares en toda la Cordillera Cantábrica en 2024. Y no sé si te apetece que un oso te dé los buenos días, pero la finca también se describe como apta para núcleos reproductores de oso pardo. La especie hoy crece a un ritmo cercano al 10% anual gracias a décadas de protección. Ciervos, nutrias, lagartijas serranas, murciélagos forestales, águilas reales, aguiluchos y perdices pardillas completan el catálogo de fauna.
Más pueblos de saldo. Asturias, de hecho, acumula varios casos recientes. A pocos kilómetros de Galicia, la aldea de Lantero se vendía por 690.000 euros con embarcadero propio sobre el río Navia, dos hórreos y una ermita. Otro pueblo asturiano con vistas a los Picos de Europa, con 12 edificios y más de 20 parcelas edificables, se saldaba por 1,7 millones. Fuera de Asturias, Bárcena de Bureba (Burgos), con medio centenar de casas y una iglesia románica, se vendió por 350.000 euros en 2022; una pareja neerlandesa la convirtió después en una ecoaldea con paneles solares y bosque comestible, y hoy ya celebra festivales de poesía.
Y ojo: Salto de Castro (Zamora) cambió de manos por 300.000 euros ese mismo año y volvió al mercado al doble en 2023, con un grupo árabe y otro estadounidense negociando su compra. En Navarra, Zai (despoblado desde hacía un lustro) salió a la venta por 1,6 millones con iglesia y corrales propios, y en Ustés, 452 hectáreas de monte con ermita se anunciaban por 795.000. En el extremo barato, una aldea de Lugo con dos casas de piedra para restaurar llegó a venderse por solo 59.000 euros.
Foto del pueblo en venta
El negocio de comprar un pueblo. Buena parte de estas operaciones pasa por la misma agencia, Aldeas Abandonadas, especializada en este nicho desde hace más de 15 años y sin sede física. Elvira Fafián ya nos contó a Xataka que la mayoría de los vendedores son particulares que han heredado estas propiedades, o promotores que en su día pensaron en el turismo rural y nunca llegaron a desarrollarlo. El catálogo de la firma se mueve entre los 20.000 euros y 5 millones, con la horquilla de 150.000 a 400.000 euros como la más común. En España se cuentan unos 3.000 pueblos y aldeas abandonados, la mayoría en Galicia, Asturias y Castilla y León.
Entre el 60% y el 75% de los compradores llegan de fuera de España. El dato clave: hace una década los españoles no llegaban ni al 1% de las operaciones, hoy rondan el 30%. Eso sí, las gangas no dicen nada de mantenimiento, saneamiento, rehabilitación... la frase "en una casa puedes gastarte lo que quieras gastarte" también aplica aquí, catorce veces. Así que estas ofertas conllevan un gasto constante que no es tan fácil de cuantificar.
Imágenes | Aldeas Abandonadas