Apagones prolongados agravan vulnerabilidad de envejecientes

Para los envejecientes, especialmente aquellos que padecen enfermedades, tienen movilidad reducida o viven solos, un apagón prolongado no solo representa falta de electricidad: el calor, la oscuridad y la alteración de sus rutinas pueden afectar su descanso, alimentación y estabilidad emocional.

Así ocurrió en la calle Aníbal Sosa Ortiz, número cinco, del sector San Gerónimo, en el Distrito Nacional, donde una avería dejó a los residentes sin energía eléctrica durante unas 42 horas, desde el 3 de agosto hasta la llegada de brigadas de Edesur.

La empresa sustituyó el transformador averiado por otro de mayor capacidad, luego de la insistencia de la comunidad.

Una de las afectadas fue María Gladis Medina, de 98 años, quien usa silla de ruedas y padece trastorno neurocognitivo mayor o demencia senil desde hace 30

años.