Cómo el crucero Hondius ha expuesto el rol crucial de Filipinas en la navegación mundial

El brote de hantavirus detectado en el MV Hondius ha puesto en riesgo a más personas de Filipinas que de cualquier otra nacionalidad, debido al rol del archipiélago asiático como fuente de origen de gran parte de los trabajadores del sector marítimo, en el que operan medio millón de filipinos, 17 de los cuales permanecen a bordo del crucero.

La Embajada de Filipinas en La Haya confirmó que 21 de los 38 nacionales que viajaban en la embarcación ya se encuentran en Países Bajos, donde permanecerán bajo vigilancia médica a la espera de resultados de pruebas, mientras que los otros 17 emprendieron ayer el último trayecto marítimo hasta Róterdam desde las españolas Islas Canarias, al ser el MV Hondius propiedad de una naviera holandesa.

Ninguno de los 38 filipinos estaba en el MV Hondius por placer, sino por trabajo, como reflejo de la realidad de la actividad marítima global.

Se estima que uno de cada cuatro trabajadores procede del archipiélago asiático, según el Centro de Entrenamiento y Simulaciones Marítimas de Filipinas (MSAT, en inglés), la mayor institución de formación para trabajo en ultramar del país, lo que coincide con cifras de organismos internacionales.

Navegantes filipinos

Según cifras del Departamento de Trabajadores Migrantes de Filipinas, 504.057 ciudadanos laboran como marineros de primera clase u ordinarios, engrasadores, maquinistas, cocineros, camareros y otro cúmulo de tareas en buques de carga, cruceros y embarcaciones de variada índole.

Esta masa laboral envía cerca de 10,000 millones de dólares en remesas anuales a Filipinas, donde numerosas familias dependen de estos ingresos para su sustento.