El aumento de la velocidad amenaza con extinguir a los bateadores de .300
En la última década, la MLB ha experimentado una transformación radical en su dinámica de juego. El arte de chocar la pelota y buscar batear para el promedio ha sido arrinconado por una realidad ineludible: los pitchers lanzan más duro que nunca y descifrar sus envíos se ha vuelto una misión muy complicada.
Los datos de Statcast revelan una correlación directa entre el incremento de la velocidad de los pitcheo y la dramática escasez de bateadores de promedio en el negocio, un efecto que se traslada al promedio general de la MLB que no para de desplomarse.
Si lanzar a 95 millas por hora (mph) solía ser una anomalía o una virtud reservada para unos pocos elegidos, hoy es la norma exigida, mientras que a mayor velocidad, menos éxito tienen los bateadores.
Entre las temporadas de 2016 y 2025 el número de turnos al bate de temporada regular en los que hubo lanzamientos de 98 a 99.9 mph prácticamente se duplicó, disparándose de 2,737 a 5,308 pitcheos en el tramo, un aumento de un 94 %. Del mismo modo, el tramo de máxima velocidad (los envíos de 100+ mph) vio crecer su uso de 451 en 2016 a 912 en 2025.
Tanto el año pasado como en 2024 solo siete batearon sobre los .300, una disminución de un 73 % en comparación con los 26 peloteros que tuvieron registros por encima del tradicional "si bateas en tres de diez chances, eres considerado bueno". Este año se mantiene la tendencia y a un mes del fin de la fase regular solo siete lo logran, entre ellos el dominicano Otto López (.307).