El tradicional discurso del rey, eclipsado por la crisis del gobierno laborista británico

El tradicional discurso anual del rey, que pronunció Carlos III en el Parlamento este miércoles, y en el que el gobierno británico presentó su programa venidero, quedó eclipsado por la crisis del ejecutivo laborista, con el primer ministro, Keir Starmer, luchando por mantener su puesto.

El discurso del monarca significaba una tregua en la guerra abierta dentro de un Partido Laborista dividido, que debate si Starmer debe seguir en el cargo o dimitir tras los desastrosos resultados en las elecciones locales del pasado jueves.

El ministro de Salud, Wes Streeting, de 43 años, es uno los nombres que barajan los medios británicos para sustituir a Starmer, en caso de una eventual renuncia del primer ministro, en el cargo desde julio de 2024, cuando los laboristas ganaron las elecciones, poniendo fin a catorce años de gobiernos conservadores.

El primer ministro recibió el miércoles por la mañana a Streeting, en una reunión de la que no salió ninguna información.

Revés electoral laborista

Otro eventual aspirante a suceder a Starmer es Andy Burnham, de 56 años, alcalde del área metropolitana de Mánchester y la personalidad laborista más popular, según las encuestas.

Una tercera opción es la antigua vice primera ministra Angela Rayner, de 46 años.

La crisis dentro del laborismo llega tras el duro revés del gobierno en las elecciones locales y regionales del 7 de mayo.

En esas elecciones de hace una semana, el laborismo perdió cerca de 1,500 concejales y vio un fuerte avance del partido antiinmigración Reform UK.

Tras esos resultados, el liderazgo de Starmer al frente del laborismo quedó en entredicho y más de 80 diputados del partido pidieron su renuncia.

Además, el martes, cuatro ministros adjuntos presentaron su dimisión para expresar su oposición al liderazgo de Starmer.

En respuesta a esa oposición a Starmer, más de un centenar de diputados laboristas firmaron el martes una carta de apoyo al primer ministro.

Los laboristas tienen mayoría absoluta en el Parlamento, con 403 diputados, en una cámara de 650.

En otro golpe duro para Starmer, los sindicatos afiliados al Partido Laborista le retiraron el miércoles su apoyo.

"El laborismo no puede continuar por este camino. Habrá que poner en marcha un plan para la elección de un nuevo líder", escribieron en la red social X.