Irán vive entre miedo, preocupación y sed de venganza en medio de nueva escalada con EE. UU.

Seis noches consecutivas de ataques estadounidenses contra el sur de Irán han instalado de nuevo el miedo y la incertidumbre en las calles de Teherán, donde una parte de la población teme que la escalada termine llevando de nuevo la guerra hasta la capital, mientras otros la afrontan con un sentimiento de desafío y llamadas a la venganza.

Aunque el intercambio de fuego entre las partes se desarrolla a más de 1,000 kilómetros de la capital iraní, en el sur del país, muchos temen que la violencia pueda alcanzar de nuevo Teherán, como ocurrió durante los 39 días de guerra con Israel y Estados Unidos.

Es de lo que se habla estos días en las calles y los bazares de la capital.

"Tras una semana de fuego cruzado en el estrecho de Ormuz y en el sur del país creo que deberíamos estar preparados para posibles bombardeos contra Teherán. Podría suceder en cualquier momento", dice Maryam, una vecina del oeste de la capital.

Maryam, de 37 años, recuerda los ataques casi diarios en la zona donde vive durante la guerra y explica que sus dos hijas, de 1 y 3 años, estaban "atemorizadas" cada vez que sonaban las explosiones.

Aunque la tregua permitió recuperar la rutina, la mujer asegura que "nunca desapareció la sensación de que se trataba de una calma provisional".

Sara, una arquitecta de 33 años, también recuerda las semanas en las que las explosiones marcaron su vida.

"Cuando ahora escucho que han vuelto los ataques en el sur es imposible no recordar aquellos días", cuenta a EFE y agrega que tenía la esperanza de que las negociaciones entre la República Islámica y Estados Unidos pusieran fin definitivo a la guerra y mejoraran económicamente la vida de los iraníes, algo que por ahora no ha sucedido.