La DIDA institución con resultados positivos a favor de los afiliados

Por la Redacción.- Sandra R. Tapia / Directora 

El trabajo de Elías Báez al frente de la DIDA: soluciones, nuevas formas de trabajo y desafíos

La gestión de Elías Báez al frente de la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) ha colocado sobre la mesa una serie de iniciativas orientadas a fortalecer la atención ciudadana, facilitar las reclamaciones y procurar respuestas a los problemas que enfrentan los afiliados al sistema de seguridad social.

Desde su llegada al cargo en octubre de 2024, Báez ha impulsado nuevas modalidades de servicio, entre ellas la atención permanente a través del programa DIDA 24 Horas Contigo, la Ruta DIDA y la incorporación de herramientas digitales para acercar la institución a la población.

Soluciones que deben llegar a la gente

Uno de los aspectos relevantes de esta gestión es el énfasis en la búsqueda de soluciones concretas. La DIDA tiene una responsabilidad fundamental: orientar, informar y defender a los afiliados cuando entienden que sus derechos han sido vulnerados.

En su primer año de gestión, la institución informó que ofreció más de 1.2 millones de asistencias y que identificó recursos correspondientes a afiliados fallecidos, además de intervenir en casos de cobros indebidos en servicios de salud. 

Estos resultados constituyen indicadores importantes para evaluar el desempeño institucional. Sin embargo, el verdadero alcance de cualquier iniciativa pública debe medirse también por la solución efectiva de los casos, la calidad de la atención y la confianza que genera entre los ciudadanos.

Nuevas formas de trabajo

La incorporación de herramientas tecnológicas y servicios de atención continua representa un cambio en la manera de relacionarse con los usuarios. La asistencia digital, la orientación telefónica y los operativos en comunidades pueden facilitar el acceso a los servicios, especialmente para quienes tienen dificultades para trasladarse hasta las oficinas de la institución.

El reto consiste en garantizar que la modernización no deje atrás a los adultos mayores, las personas con discapacidad y aquellos ciudadanos que necesitan atención presencial.

La tecnología debe servir como puente entre la institución y la gente, no convertirse en una barrera para quienes buscan respuestas.

Las acusaciones y la necesidad de aclaraciones

Como ocurre con otras instituciones públicas, la gestión de la DIDA también ha estado rodeada de cuestionamientos y controversias.

El propio Elías Báez ha sostenido que algunas críticas a su administración están relacionadas con las medidas adoptadas para reorganizar procesos y fortalecer la transparencia. Esa explicación forma parte de su posición pública y debe distinguirse de los señalamientos formulados por otros sectores. 

Ante cualquier acusación, lo responsable es examinar los hechos, las evidencias y las respuestas de las partes involucradas. Las denuncias no deben darse por ciertas sin comprobación, pero tampoco corresponde descartarlas únicamente porque el funcionario cuestionado las rechace.

La transparencia, la rendición de cuentas y el respeto al debido proceso son esenciales para preservar la credibilidad de una institución cuya misión es defender los derechos de los afiliados.

Una gestión bajo evaluación permanente

El trabajo de Elías Báez al frente de la DIDA debe valorarse a partir de sus iniciativas, los resultados verificables y la capacidad de la institución para responder a las necesidades de la población.

Las nuevas modalidades de atención y los esfuerzos por recuperar recursos o evitar cobros improcedentes forman parte de una agenda que merece seguimiento público. Al mismo tiempo, las controversias que surjan deben abordarse con información comprobable, apertura al diálogo y respeto a los distintos actores del sistema.

Al final, más allá de las diferencias y los cuestionamientos, lo que debe prevalecer es el interés de los afiliados. Una DIDA cercana, eficiente y transparente es fundamental para que los ciudadanos conozcan sus derechos y cuenten con una institución a la cual acudir cuando necesiten orientación o defensa.

Porque el valor de una gestión pública no se mide solamente por sus anuncios, sino por las respuestas que ofrece y las soluciones que logra llevar a la gente.