La gestión condicionada de la ayuda humanitaria pone a prueba al Gobierno de Colombia
Colombia ha recibido más de 640 toneladas de ayuda humanitaria internacional tras el terremoto del 10 de agosto, pero la colaboración en la emergencia fue condicionada según su origen y así como se permitió la entrada de equipos especializados de Israel y Estados Unidos, no se aceptó la del Gobierno de México.
La polémica, sin embargo, no abarca toda la cooperación internacional recibida por Colombia, ya que el país también obtuvo ayuda de numerosos países, incluidos algunos que no son considerados cercanos al nuevo presidente, el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
La analista política Sandra Borda explicó a EFE que hubo un sesgo en el manejo de la ayuda humanitaria, pero también resaltó que el nuevo Gobierno captó donaciones que, de tener otra inclinación política, no hubieran llegado al país.
Desconexión inicial
El primer problema, según Borda, estuvo relacionado con el momento en que ocurrió el terremoto: apenas tres días después de la llegada al poder de De la Espriella y en medio de una transición que no consiguió articular plenamente a las administraciones saliente y entrante luego que se suspendiera el proceso de transición.
En ese momento, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) todavía estaba dirigida por Javier Pava, nombrado durante el Gobierno del expresidente Gustavo Petro, por lo que no hubo comunicación efectiva entre esta entidad y la nueva administración para coordinar la gestión de la ayuda.