La mutilación genital, una tragedia silenciosa para niñas indígenas en Colombia
Alejandrina Guasorna se enteró de adulta que al nacer fue sometida a una mutilación genital. Una práctica poco conocida en Colombia que persiste en algunas comunidades indígenas, y que ha provocado la muerte de muchas bebés por hemorragias o infecciones.
En las montañas cafeteras del departamento de Risaralda (oeste), territorio ancestral de los pueblos embera chamí y katío, la ablación del clítoris afecta a cientos de niñas.
Aunque no se conoce con certeza el origen de la costumbre, se cree que responde a creencias arraigadas en África y transmitidas a algunas comunidades indígenas durante el colonialismo.
En cuartos cerrados, las parteras usan una navaja o un clavo hirviendo. Así realizan la mutilación genital a recién nacidas, cuentan a la AFP mujeres del resguardo embera chamí de Pueblo Rico, territorio bajo jurisdicción indígena.
Guasorna supo que había sido víctima de la mutilación cuando empezó a escuchar rumores. Hablar del tema es un tabú, aunque creció rodeada de muertes vinculadas a esa práctica.