Milei reactiva la base naval del fin del mundo en medio de tensión por Malvinas
Frente a las aguas del Canal Beagle, en el llamado "fin del mundo", una platea de hormigón emerge entre pequeñas lomadas cubiertas de vegetación baja y amarronada. No hay obreros ni máquinas trabajando: la futura Base Naval Integrada argentina permanece paralizada.
La semana pasada, el presidente Javier Milei reflotó el proyecto tras años de postergaciones al anunciar que va a "endurecer las sanciones y penas" contra la explotación petrolera en las islas Malvinas, bajo control británico y cuya soberanía reclama Argentina.
Milei prometió además avanzar con una base destinada a reforzar la proyección argentina hacia la Antártida, en una zona próxima a los pasos que conectan los océanos Atlántico y Pacífico y que también concentra un creciente interés de Estados Unidos y China.
Milei habló en el marco del rechazo argentino al proyecto petrolero británico "Sea Lion" cerca de Malvinas, días después de que su par estadounidense, Donald Trump, no descartara reconsiderar la neutralidad de su país sobre el diferendo por Malvinas.
Pero el futuro complejo militar es, por ahora, un piso de cemento de 2,500 metros cuadrados en un predio de 38 hectáreas sin acceso público.
Se encuentra cerca del aeropuerto y a unos 5 Km del centro de Ushuaia, capital de la gélida y ventosa provincia de Tierra del Fuego en el extremo sur de Argentina.