El FMI, la espiral de la deuda y la República Dominicana
En materia de recomendaciones de política fiscal, octubre ha sido un mes activo para el Fondo Monetario Internacional (FMI). El escenario actual tiene varias características que han obligado al organismo multilateral a pronunciarse.
Hace años que los gobiernos perdieron el norte de la disciplina fiscal y la situación cada vez se torna peor. Tras la crisis que inició en Estados Unidos en 2008, y la reducción de tasa y expansiones monetarias, los déficits y el endeudamiento público se volvieron la norma. Luego llegaron las políticas adoptadas durante la pandemia de COVID-19 y esos déficits crecieron por la permanencia de un mayor gasto público. Se fue la emergencia del virus, pero ningún organismo advirtió, con el énfasis actual, sobre las consecuencias de continuar creciendo los déficits y el endeudamiento. Ahora, cuando la deuda alcanza un nivel no visto en décadas, al ser comparada con el producto interno bruto mundial, aumentan las notas de preocupación. Los llamados a tomar medidas han sido acelerados por un entorno de rendimientos altos en los bonos soberanos que colocan los gobiernos. Estos altos rendimientos se relacionan, a su vez, con la política fiscal.
La expresión de estos días en el mundo es “espiral de la deuda”. La situación en la cual los gobiernos tienen que endeudarse para pagar los intereses de la misma deuda pública. Ese mayor endeudamiento genera un incremento en el gasto por intereses, se elevan los déficits y las necesidades de financiamiento público siguen creciendo. De ahí el nombre de espiral.
La espiral de la deuda es una realidad que desde esta institución hemos venido recomendando que debe atenderse en República Dominicana. Consejos sobre la necesidad de la reducción del gasto, propuestas de implementación de una transformación tributaria sostenible y de adopción de una regla fiscal específica para superávits fiscales han estado entre las diversas recomendaciones para la consolidación fiscal. Solo con una consolidación fiscal podría la República Dominicana, o cualquier país, salir de la espiral de la deuda.
A nivel internacional, la espiral de la deuda ya no puede ser ignorada. Los peligros de crisis de deuda aumentan en las economías más grandes. Los rendimientos altos de los bonos se vuelven la norma. Los conflictos bélicos no dan señales de parar. Los gobiernos no frenan el crecimiento del gasto. Entra el FMI.
El 13 de este mes fue presentado el documento Perspectivas de la Economía Global, correspondiente a octubre. La publicación trata los eventos coyunturales y las perspectivas a futuro. En esta edición, el enfoque es en las finanzas públicas.
El texto de los economistas del FMI señala: “[...] A los gobiernos les resulta cada vez más difícil refinanciar su deuda, en un contexto de aumento de los tipos de interés reales a largo plazo y de acortamiento de los plazos de vencimiento de la deuda”. En palabras simples, cuando los rendimientos de la deuda son ajustados por la inflación para determinar su nivel real, resultan más altos que en el pasado. Precisamente, porque las expectativas de inflación de los compradores de bonos son altas, estos están demandando mayores rendimientos nominales para mantener el retorno real a un nivel que les cubra el riesgo que perciben. Ese riesgo proviene de los déficits que muestran los gobiernos, y del manejo que han tenido los bancos centrales acomodando la expansión fiscal producida por el gasto público, los déficits y la deuda. Los bancos centrales han monetizado la deuda y han mantenido políticas expansivas para favorecer la colocación de esta. Por el momento, los tenedores de bonos no ven reducciones en la inflación; situación agravada por el aumento de los precios de bienes y servicios como resultado de las guerras actuales.
El informe sobre la perspectiva global fue presentado en el marco de las reuniones anuales del FMI, celebradas en Bangkok, Tailandia. El día 15, dos economistas del FMI publicaron el artículo “El aumento de los rendimientos soberanos tensiona las finanzas públicas”. Los autores advierten que en los países de ingresos bajos los intereses de la deuda pública consumen, en promedio, más del 15 % de los ingresos de los gobiernos. Los de los países emergentes, en promedio, se acercan al 11 %. En la República Dominicana tenemos una situación que, con sobrada razón, debería mover a atenderla. Los intereses de la deuda consumirán más del 22 % de los ingresos en 2026, y el 23 % de estos en 2027.
La situación empeora porque continúan los déficits y la espiral de la deuda. El déficit del proyecto de presupuesto para 2027 es mayor al del presupuesto vigente para 2026. En 2027 la regla fiscal sobre gasto de la Ley 35-24 de Responsabilidad Fiscal de las Instituciones Estatales no será cumplida si se aprueba, y ejecuta, el proyecto de presupuesto.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).