Entre salarios por decreto y reformas pendientes

En los años 2021, 2023 y 2025, el Comité Nacional de Salarios (CNS) dispuso aumentos del salario mínimo en República Dominicana. Entre enero de 2022 y febrero de 2026, los salarios mínimos no sectorizados aumentaron más de 42 %. Los acuerdos del CNS de esos tres años segmentaron los incrementos en dos tramos -uno en el año de emisión de cada resolución, y el restante a inicios del siguiente año calendario.

¿Deberían aumentar los salarios de los trabajadores? Por supuesto, medidos en términos reales. Aumentos salariales como resultado de mayor inversión de capital, mejores instituciones, un mercado laboral más flexible, un clima de negocio que fomente la innovación, un sistema impositivo menos oneroso, un mejor sistema educativo. El salario real incrementa con todos los elementos que requiere una economía para que aumente la productividad y, para que se reduzcan los precios de los bienes y servicios.

De manera continua, los emprendedores trabajan para que aumenten la calidad de los bienes y servicios, y para que los precios tiendan a bajar. Cuando la economía no produce mejores bienes y servicios a menores precios, siempre hay que mirar a las intervenciones públicas. A las del gobierno, o las de las autoridades monetarias. Ambos conjuntos de medidas tienen consecuencias sobre los precios y sobre la oferta de bienes y servicios.

Una de las distorsiones de la economía, impuesta desde el Gobierno, es el sistema de regulación de los salarios. Quienes proponen salarios mínimos saben que este tipo de control de precios encarece la economía. Tanto la abundancia de bienes y servicios, como la oferta de puestos de trabajo formales, aumentan a un ritmo menor al que lo hacen cuando los salarios se forman de manera voluntaria entre trabajadores y emprendedores.

Cuando los salarios superan el aporte individual de los trabajadores a los procesos productivos, tienden a elevar los costos de producción y, por esa vía, los precios de los bienes y servicios. Menos producción a mayor precio es una receta para que a los trabajadores, sobre todo los menos calificados, les sea más difícil encontrar trabajo formal.

Es claro que cuando a un emprendedor se le obliga a producir a un costo unitario mayor, tendrá que recurrir a dos opciones. Una es tratar de subir el precio. La otra es producir menos cuando los consumidores no le compren a ese mayor precio. Esta es la forma sencilla de explicar los precios más altos, la menor producción y el menor nivel de empleo que ocasionan las políticas de salarios mínimos.

Volvamos a las acciones, políticas e instituciones que sí mejorarían el nivel salarial.

La educación pudiera ser un elemento que ayude a los trabajadores a tener acceso al mercado laboral y a obtener mejores salarios. Pero en República Dominicana es el Estado el que controla ese servicio esencial para la sociedad. De acuerdo con datos del Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) el sector público matriculó al 76.8 % de los estudiantes del pasado año escolar, 2024-2025. Las cifras señalan que cada año, en promedio, tres de cada cuatro alumnos asisten a una escuela pública.

El Estado tiene una incidencia determinante sobre la capacidad de los trabajadores de ser más productivos y, en consecuencia, poder obtener mejores salarios.

Según las estadísticas, el Estado dominicano controla la educación con muy malos resultados. Las calificaciones de las pruebas internacionales, no solo las de PISA, así lo demuestran. Los funcionarios no tienen a quién responder, por lo que no enfrentan un incentivo que les haga exigir al gremio de maestros una mejor enseñanza. Este último grupo responde a sus intereses, que no es el de los padres, ni el de los funcionarios que dirigen el ministerio.

El sistema estatal tiene un serio problema que no se resuelve con cambios de administración; amerita una modificación de fondo si es que la sociedad quiere mejores estudiantes que puedan ser trabajadores mejor calificados.

Estudiantes más competentes podrían convertirse más rápidamente en empleados capaces de obtener mejores salarios, que podrían experimentar una mayor y más acelerada movilidad social.

El anterior es un elemento que incide sobre la formación de los salarios. De igual forma, se pudiera usar el sistema tributario de ejemplo. O el conjunto de regulaciones que impide que los emprendedores puedan mejorar sus procesos productivos y contratar a más personas a las cuales puedan pagarles más por su aporte a la producción.

Con distorsiones en el mercado laboral no se solucionan las demás acciones que se toman desde el sector público. Todo lo contrario, las políticas erróneas se van acumulando y multiplicando con el tiempo.

En 2027 se cumplirá con lo dispuesto en el Código de Trabajo de la República Dominicana. Por tanto, habrá un nuevo incremento salarial. La decisión será previsible. Como previsible es que cada cuatro años se produzcan elecciones generales y en el año previo inicia el ciclo político. Solo resta esperar que los actores que participarán en la decisión lleguen a un consenso que sea el menos perjudicial para el conjunto de la economía y para los trabajadores, en particular.

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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).