España ya genera el 56% de su electricidad con renovables, pero la AIE señala el gran problema que todavía no ha resuelto
En los últimos años, España ha conseguido avances muy relevantes en energías renovables y descarbonización. No lo decimos nosotros. Tampoco el Gobierno. Lo ha dicho la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que ha publicado recientemente el informe Spain 2026 - Energy Policy Review. Se trata de un profundo análisis de la situación energética de España en la actualidad y los retos que deberá salvar para garantizar un sistema energético sostenible, competitivo y seguro en el futuro.
Siin embargo, no todo es tan positivo y el informe también viene con un pequeño tirón de orejas. Y es que no todo es generar energía, también hay que aprovecharla bien.
Lo que España ha hecho bien. En tan solo una década, nuestro país ha conseguido algo increíble: transformar una grandísima parte de sus sistema energético. Según el informe de la AIE, entre 2015 y 2025, España duplicó su capacidad renovable instalada, llegando a alcanzar los 119 GW. Tal hazaña se traduce en que el año pasado las renovables ya eran el origen de más de la mitad (56%) de la electricidad generada. El resto del mix eléctrico se distribuyó con un 18% de la energía nuclear, un 21% del gas natural, un 3% el petróleo y un residual porcentaje de carbón con apenas un 0,7%.
A esto, hay que sumarle una mejora media anual de la intensidad energética del 2,4% y una reducción de casi una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero durante dicha década.
https://www.xataka.com/energia/espana-ha-desperdiciado-tanta-energia-renovable-este-ano-como-que-consumen-casi-dos-millones-hogares
El boom renovable no elimina la necesidad de otras tecnologías. Aunque las energías renovables se han convertido en la principal fuente de energía en España, también apunta a otras que han servido de respaldo y han aumentado su generación, especialmente en 2025.
Se trata especialmente del gas, que pasó de un 19% en 2024 a un 21% el año siguiente, debido a procedimientos especiales de operación implantados tras el apagón del 28 de abril que dejó a oscuras la península.
La contradicción del caso español. A pesar de que las renovables van viento en popa y cada vez es más la electricidad limpia que producimos, el documento de la AIE señala que aún estamos lejos de electrificar con esa misma intensidad el conjunto de la economía española, todavía muy dependiente del petróleo y del gas.
De hecho, en 2024, la electricidad apenas supuso el 25% del consumo final de energía en nuestro país, diez puntos por debajo del 35% que contempla el objetivo para 2030 del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.
El transporte, asignatura pendiente. Señala el informe que en España en 2024, la electricidad representó el 55% de la demanda energética de los edificios y el 29% de la industria. Sin embargo, en el que es el mayor consumidor final de energía, el transporte, la electricidad apenas representó alrededor del 2% de la demanda total. Es el ejemplo más claro de esa electrificación pendiente, que, además, fue responsable del 46% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en ese mismo año, un 7,7% más que en 2015, mientras que otros sectores industriales se encuentran en plena tendencia de reducción.
El petróleo supuso el 92% de la energía consumida por el transporte, frente a las cifras residuales del gas natural o los biocombustibles. Sobre estos últimos, como el hidrógeno o el biometano, la AIE afirma que tienen potencial, pero que aún se encuentran muy lejos de sus objetivos. Esta diferencia entre potencial y realidad es un buen resumen del principal desafío español.
El sistema eléctrico debe estar a la altura. De acuerdo con lo expuesto en el informe, España incorporó el año pasado 15 GW de capacidad renovable, su mayor registro anual hasta la fecha. De esa cantidad, el 90% correspondió a la energía solar fotovoltaica.
Este crecimiento exponencial conlleva la necesidad de un sistema fuerte y resiliente, capaz de ajustarse en momentos de baja demanda y alta producción renovable y al revés. Para lograrlo, la AIE propone aumentar la flexibilidad, apostar por el almacenamiento y reforzar la interconexión con otros países que ahora, según este organismo, es muy limitada.
España ya ha demostrado que crece, ahora queda demostrar que puede. El informe destaca que este aumento en la capacidad renovable instalada le ha valido a nuestro país una mayor independencia energética y, sin ella, calcula que las importaciones de gas habrían sido hasta un 40% superiores en 2024.
No obstante, también subraya el reto que España todavía tiene que electrificar el transporte y buena parte de la industria, adaptar sus edificios, reforzar las redes y desplegar almacenamiento para gestionar una producción renovable cada vez mayor.
Imagen | David Vives