Groenlandia inaugura un nuevo aeropuerto en una ciudad remota entre icebergs para ser la “Ibiza del hielo”

Las ambiciones expansionistas de Donald Trump han hecho que Groenlandia se pasase meses acaparando titulares. Se ha hablado de su relación con Dinamarca y el pulso independentista de la isla, su riqueza minera en tierras raras e incluso de su valor geoestratégico en la pugna por controlar el Ártico. La isla también es noticia a menudo por su pérdida masiva de hielo, acelerada por el cambio climático. Sin embargo, Groenlandia protagoniza otro fenómeno del que se habla mucho menos: su turistificación, que se nota sobre todo en la expansión de su red de aeropuertos.

Tras la inauguración de tres aeródromos en un tiempo récord, ya hay quien habla con cierta sorna de una “Ibiza sobre hielo”.

Vuelo con destino Ilulissat. Tras meses acaparando titulares por la fijación de Donald Trump en convertirla “en parte” de EEUU y el pacto de seguridad con Washington y Copenhague, Groenlandia vuelve a ser noticia. Aunque por una razón bastante distinta. Hace unos días la isla inauguró un nuevo aeropuerto con vuelos internacionales que, de entrada, mejorará la comunicación de la isla con Dinamarca e Islandia.

La terminal se sitúa en Ilulissat, la tercera urbe más poblada de Groenlandia (5.100 vecinos), y se estrenó la semana pasada con un vuelo con destino Copenhague que duró 4,5 horas y transportó a 169 pasajeros, incluidos cargos públicos.

Ilulissat Airport Greenland Buiobuione (Wikipedia).

¿Un aeropuerto para 5.100 personas? No. Y esa es la clave. Ilulissat no es solo la tercera ciudad más populosa de Groenlandia, aunque eso equivalga a tener poco más de 5.000 habitantes, cerca del 10% de los 56.000 que se estima que viven en el conjunto de la isla. La localidad es también uno de los puntos más atractivos y visitados de Groenlandia. De hecho, se la conoce como la “Ciudad de los Icebergs”.

Aunque su nombre quizás no sea muy conocido en los circuitos turísticos internacionales y a menudo quede eclipsado por el de la capital groenlandesa (Nuuk), Ilulissat ofrece una oferta interesante para los amantes de los paisajes helados y la aventura: paseos en trineos tirados por perros, visitas al fiordo de hielo de Ilulissat (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), excursiones en barco para ver icebergs, avistamientos de ballenas y (si acudes en la época adecuada del año) actividades para disfrutar de la aurora boreal.

Según Trap Greenland, antes de 2019 Ilulissat registraba 31.103 pernoctaciones de viajeros, incluidos los groenlandeses. La web también habla de miles de cruceristas.

Bonito sí, accesible no. El problema (al menos hasta ahora) es que Ilulissat era tan atractivo como inaccesible. Si querías llegar a la ciudad, ubicada en la costa occidental de Groenlandia, tenías básicamente dos opciones: pagar por un crucero o buscar la forma de llegar vía aérea. Si optabas por esto último, podías volar hasta uno de los aeropuertos principales de Groenlandia, como el internacional de Nuuk, y subirte allí a una aeronave con destino Ilulissat.

La alternativa era volar directamente a bordo de un pequeño avión desde Islandia. Según precisa la agencia Associated Press, no hay conexiones por carretera que conecten Ilulissat con otras ciudades importantes de la isla, lo que no resulta extraño si tenemos en cuenta que casi el 80% de la superficie terrestre de Groenlandia está cubierta por hielo.

Las condiciones son tan complicadas que durante décadas la principal puerta de acceso a la isla ártica desde el extranjero fueron las antiguas bases aéreas militares de Estados Unidos situadas en Kangerlussuaq y Narsarsuaq.

Más allá de Ilulissat. Si la nueva terminal de Groenlandia ha despertado tanto interés no es solo por la inauguración en sí. Lo realmente interesante es el contexto. El nuevo aeropuerto de Ilulissat es la tercera infraestructura de ese tipo que la isla ha estrenado en un tiempo récord.

El avance más importante llegó hace justo dos años, a finales de 2024, con la inauguración de una terminal en Nuuk pensada para conexiones internacionales. Incluso se hablaba de ofrecer vuelos en verano con EEUU. El pasado abril el Gobierno regional fue un paso más allá y estrenó otra infraestructura en Qaqortoq que facilita el acceso al sur.

¿Una ‘Ibiza sobre hielo’? La expresión no es nuestra. La usaba con ironía hace poco The Guardian en una pieza en la que repasaba precisamente la apertura de aeropuertos en la isla y su aparente apuesta por el sector turístico, algo que no ocultan las autoridades isleñas. Durante el vuelo inaugural entre Ilulissat y Copenhague, el propio primer ministro de la región, Jens-Frederik Nielsen, reconocía que “si Groenlandia quiere ser independiente necesita una base sólida, tanto económica como industrial y empresarial”.

¿Y la respuesta es el turismo? Desde luego es un motor económico valioso en un contexto complejo para la industria pesquera de la isla. Por supuesto, no todo son oportunidades. En Groenlandia ya hay quienes ven con escepticismo (o un enfoque crítico) la apuesta por un sector que, advierten, no siempre tiene en cuenta a los empresarios locales.

La realidad es que, a día de hoy, Groenlandia está lejos aún de ser un destino de masas. En 2025 recibió  ‘solo’ 180.000 visitantes, si bien se trata de una cifra récord que mejora en un 8% el balance de 2024. También hay que valorarla teniendo en cuenta la población de la isla, de apenas 56.000 personas. En 2024 el sector representó el 4,9% del PIB.

Imágenes | Visit Greenland (Unsplash) yf Buiobuione (Wikipedia)