Hace 50 años, Viking 2 grabó dos misteriosas señales. Hoy unos científicos apuntan a la grabación más antigua de un terremoto marciano
En 1975, la NASA envió a Marte las sondas Viking 1 y Viking 2 con el objetivo de buscar posibles signos de vida. Para saber si es o fue en algún momento un planeta habitable, era importante estudiar tanto su composición geológica como la posible aparición de terremotos. Para esto último, ambas sondas contaban con un sismómetro. Sin embargo, la primera lo desplegó mal y la segunda captó demasiadas interferencias como para determinar si realmente se estaban detectando terremotos. Era muy difícil analizar sus señales de forma fiable, así que estas cayeron en el olvido. Ahora, 50 años después, un equipo de científicos chinos ha decidido rescatarlas y ha encontrado la que podría ser la grabación más antigua existente de un terremoto marciano.
El problema de Viking 2. El sismómetro de Viking 2 estaba montado directamente sobre el módulo de aterrizaje. Este se movía por efecto del viento, transmitiendo las vibraciones al sismómetro como si de una vela se tratase. Por lo tanto, era imposible determinar si las señales que captaba procedían del suelo o del viento. Además, el único contacto de Viking con el suelo eran sus patas. Eran estas las que transmitían las vibraciones hacia el sismómetro, por lo que podrían generarse muchas interferencias por el camino.
La NASA aprendió de sus errores. En 2018, la NASA envió a Marte la sonda InSight. De nuevo, dotaron a un módulo de aterrizaje de un sismómetro, pero en este caso había una gran diferencia. Y es que el vehículo disponía de un brazo robótico que, una vez en el planeta rojo, sacó hacia fuera el sismómetro y lo colocó directamente sobre el suelo. Así, las vibraciones que captaba serían mayormente subterráneas, sin tantas interferencias del viento.
Más de mil terremotos. Entre 2018 y 2022, InSight detectó 1.319 terremotos, demostrando que el planeta rojo tiene más actividad sísmica de lo que se pensaba. Si el sismómetro de las sondas Viking hubiese funcionado mejor, quizás habría detectado algunos. Ahora bien, ¿realmente habría que dar por perdidas las grabaciones de Viking 2?
Sol 80. Los días marcianos se conocen como soles. Viking 2 realizó dos grabaciones sospechosas, una en el Sol 53 y otra en el Sol 80. La primera se terminó catalogando como una racha de viento, pero la segunda en su día se vio como buena candidata a albergar un terremoto. Desgraciadamente, había demasiadas dudas a causa de las interferencias. Medio siglo después, los autores del estudio que se acaba de publicar pensaron que se podrían volver a estudiar teniendo en cuenta todo lo aprendido con InSight. Las analizaron minuciosamente y vieron que en la grabación del Sol 80 había algo muy parecido tanto a los terremotos de California como a los martemotos detectados por InSight.
La vibración se parecía; pero, además, se había detectado de madrugada, cuando los vientos suelen ser menos intensos, y justo 20 minutos después de un periodo de vientos débiles. Era poco probable que fuese una interferencia del viento marciano.
Otras opciones. En realidad, no se puede descartar que la grabación se corresponda con otro tipo de evento, como el impacto de un meteorito. De hecho, nunca lo sabremos con seguridad. Pero sí que es cierto que estos científicos han hecho bien en rescatar la grabación, pues podría albergar la señal del terremoto marciano más antiguo que se ha grabado jamás. Aunque no lo sepamos con seguridad, la incertidumbre es una parte importante de la investigación del espacio, por lo que sigue siendo interesante.
Imagen | NASA