India anuncia planes para desarrollar GPU nacionales en 24 meses mientras busca dar salida comercial a sus chips RISC-V
India lleva años consolidando su posición en la industria tecnológica mundial, especialmente en el desarrollo de software y la prestación de servicios informáticos. Sin embargo, cuando miramos hacia la infraestructura que permite ejecutar los sistemas de inteligencia artificial más exigentes, encontramos una realidad diferente. El país necesita recurrir a proveedores internacionales para acceder a una parte fundamental de esa tecnología: los chips especializados en realizar cálculos de forma masiva. Esa dependencia plantea un desafío que va mucho más allá de comprar procesadores o instalar nuevos servidores.
El Gobierno indio quiere dar un paso más en esa dirección y ya ha puesto un horizonte temporal sobre la mesa. En una entrevista publicada por ETGovernment, S. Krishnan, secretario del Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información (MeitY), explicó que el país pretende desarrollar una GPU propia en aproximadamente 24 meses, como parte de India Semiconductor Mission 2.0. Pero sus ambiciones no terminan ahí: Nueva Delhi también busca impulsar el mercado de los semiconductores nacionales, entre cuyos desarrollos se encuentran los procesadores RISC-V SHAKTI y VEGA. Son dos apuestas relacionadas, aunque se encuentran en fases diferentes.
Las GPU desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la inteligencia artificial por su capacidad para ejecutar grandes cantidades de operaciones matemáticas de manera simultánea. India ya cuenta con una infraestructura considerable en este terreno: según cifras oficiales, la capacidad compartida del programa IndiaAI superaba las 45.000 GPU en junio de 2026. Estos recursos, ofrecidos a través de proveedores de servicios, facilitan potencia de cálculo a empresas e investigadores, aunque existe una diferencia importante entre acceder a los procesadores y desarrollar los propios. Por ahora, el país sigue recurriendo a proveedores internacionales para conseguirlos.
De comprar GPU extranjeras a desarrollar aceleradores propios
El horizonte de 24 meses no surge de la nada. En marzo de 2025, el ministro de Electrónica y Tecnología de la Información, Ashwini Vaishnaw, ya había anunciado que India aspiraba a desarrollar una GPU nacional en un plazo de tres a cuatro años. Las declaraciones de Krishnan concretan ahora esa ambición en aproximadamente dos años, aunque todavía quedan numerosas incógnitas por resolver. No se han comunicado las especificaciones técnicas del futuro chip, quién se encargará de desarrollarlo ni dónde se fabricará. Tampoco existe una fecha confirmada para su llegada al mercado.
Desarrollar un procesador es solo una parte del desafío. Para convertir ese diseño en un chip físico hacen falta instalaciones especializadas, maquinaria, materiales y procesos industriales que no se construyen de un día para otro. Precisamente ahí entra India Semiconductor Mission 2.0, , un programa aprobado en julio de 2026 con un presupuesto de unos 11.600 millones de euros al cambio de entonces (127.500 crore de rupias), que busca reforzar toda esa cadena de producción.. El país ya registra avances: según el Ejecutivo, cinco de los doce proyectos aprobados en la primera fase habían iniciado la producción comercial en octubre de 2026. Sin embargo, esa fase incluye principalmente instalaciones de ensamblaje, pruebas y empaquetado, lo que no garantiza que la futura GPU pueda fabricarse en territorio indio.
El país asiático también cuenta con desarrollos propios que llevan años tomando forma. Uno de ellos es SHAKTI, una familia de procesadores creada por el Instituto Indio de Tecnología de Madrás (IIT Madras), mientras que VEGA procede del Centro para el Desarrollo de Computación Avanzada (C-DAC). Ambos utilizan RISC-V, una arquitectura abierta que permite diseñar procesadores sin pagar licencias por el uso de su conjunto de instrucciones. Y no hablamos únicamente de proyectos sobre el papel: SHAKTI cuenta con chips fabricados desde 2018, mientras que C-DAC presentó en enero de 2025 THEJAS64, un sistema en chip de 64 bits basado en VEGA.
El siguiente reto es ampliar las aplicaciones comerciales de los semiconductores diseñados en India. Krishnan identificó oportunidades para la industria nacional en dispositivos como contadores inteligentes, cámaras de vigilancia, sensores industriales y controladores de drones, donde considera especialmente importante contar con componentes fiables y verificados. En el caso concreto de SHAKTI y VEGA, ya existen ejemplos de uso: en septiembre de 2026, el Gobierno destacó proyectos que empleaban SHAKTI en un robot de limpieza de superficies acuáticas y VEGA en un estetoscopio digital. Sin embargo, estas demostraciones no acreditan una producción comercial a gran escala ni se ha confirmado un calendario de comercialización para ambas familias.
Todo esto dibuja una apuesta que no se resuelve únicamente con presentar un chip funcional. India necesita que sus diseños encuentren aplicaciones, que haya empresas dispuestas a incorporarlos y que la industria pueda sostener su desarrollo con el tiempo. Krishnan defendió que fomentar los componentes nacionales no tiene por qué implicar restricciones generales a los semiconductores extranjeros, y planteó favorecer su adopción en determinados ámbitos donde la seguridad resulte especialmente importante. El verdadero alcance de esta iniciativa dependerá, por tanto, de hasta qué punto el país consiga convertir sus avances tecnológicos en productos con demanda y una industria capaz de fabricarlos y comercializarlos.
Imagen | Gobierno de India