Instinct y Muse prometían acceder a las tiendas y comprar por nosotros. El problema es que las tiendas los están bloqueando
Los agentes de IA nos prometieron un mundo en el que bastaba abrir un chat directo con una IA a la que le podríamos pedir que hiciera todos los recados de la casa, como cuando de niños nos mandaban a por el pan o a comprar leche mientras las mamás se dedicaban a otras tareas más importantes como preparar la merienda.
No habría ni colas ni carritos ni formularios de pago o los aburridos formularios de registro. Solo una orden ¡et voila!. Sin embargo, al relato le faltaba un detalle: preguntar a las tiendas si querían abrir la puerta a estos agentes. Resulta que muchas no quieren.
El precedente: contenidos de la web. Los medios abrieron el camino. El 79% de los grandes medios de EEUU y Reino Unido bloquea algún rastreador de IA de entrenamiento, recogía Press Gazette. Hay bots como GPTBot o ClaudeBot en la lista. Y desde el 15 de septiembre, Cloudflare bloquea por defecto a los agentes y a los rastreadores de entrenamiento. Vale para las páginas con anuncios de sitios nuevos y cuentas gratuitas.
Con los libros pasó algo parecido. Anthropic, la empresa de Claude, acordó pagar 1.500 millones de dólares a autores y editoriales por descargar copias pirateadas. La IA agéntica solo brilla si puede servirse de lo ajeno sin llamar a la puerta. Cuando alguien reclama, llega la factura.
Amazon no esperó ni dos semanas. Meta presentó Muse el 8 de septiembre. Amazon solo tardó dos semanas en darle con la puerta en las narices. Quien intenta comprar con él en Amazon lo único que se lleva es un aviso sobre un agente de IA no autorizado. La tienda alega que Muse no se identifica correctamente como IA y que no gestiona con diligencia los datos de los usuarios. Un portavoz de Amazon declaró a Forbes que esos agentes "deben operar de manera transparente y respetar las decisiones de los proveedores de servicios".
Amazon no se limita a cerrarle el paso a Muse, según contaba The Wall Street Journal también bloquea a los agentes de OpenAI, Google, Anthropic y Perplexity. LA tienda online Kohl's directamente prohíbe las compras de agentes de IA y eBay hizo lo propio para cualquier acción de los agentes de IA sin permiso expreso del usuario.
El precedente: contenidos de la web. El e-commerce no es el primer sector que ha visto amenazado su modelo de negocio por la llegada de la IA. Los blogs y portales de contenido ya han tenido que lidiar con el paso de hordas de bots de IA que han indexado todo su contenido para entrenar a sus modelos de IA sin dejar nada a cambio.
Según recogía Press Gazette, en la actualidad, el 79% de los grandes medios de EEUU y Reino Unido bloquea algún rastreador de IA de entrenamiento. Y desde el 15 de septiembre, Cloudflare bloquea por defecto a los agentes y a los rastreadores de entrenamiento.
Con los libros pasó algo muy similar. Anthropic acordó pagar 1.500 millones de dólares a autores y editoriales por descargar copias pirateadas con las que había entrenado a su modelo LLM.
El peaje: un pacto para cada tienda. La clave tras la negativa de las tiendas no es salvaguardar la integridad de los datos de los usuarios, sino el modelo de negocio de las propias tiendas. Amazon ingresó más de 68.000 millones de dólares en publicidad en 2025. Todo ese negocio venía condicionado por un único requisito: que tras cada compra hubiera un par de ojos humanos que reaccionaran a los estímulos comerciales, chollos de última hora y compras compulsivas. Un agente de IA no es sensible a esos impactos.
La salida a medio plazo es firmar acuerdos comerciales que minimicen esa "ausencia de ojos humanos". Walmart, Best Buy, Sephora y Gap han anunciado alianzas con Muse, y Shopify le deja comprar en cualquier tienda que utilice su plataforma de pago.
Un agente sin tiendas sirve de poco. Billions Network revisó a 51 grandes minoristas de EEUU y ninguno de ellos ofrecía una vía alternativa para que un agente verificado pudiera completar una compra. Las plataformas de comercio electrónico habían tomado nota de lo que les había pasado a los medios de comunicación.
Según la investigación de Billions Network, casi tres cuartas partes de los comercios bloquean a estos agentes de IA con reglas pensadas para otros bots. Su CEO, Evin McMullen, aseguraba que "no existe una forma fiable de distinguir un agente legítimo de uno fraudulento". Sin la capacidad de comprar lo que le se le ha pedido, el papel del agente de IA se relega a un simple recomendador.
El gran negocio de los agentes y las compras. Morgan Stanley calcula que los agentes de IA podrían mover entre 190.000 y 385.000 millones de dólares en 2030. Sería entre el 10% y el 20% del total del comercio online de EEUU. Para llevarse esa parte, Muse e Instinct necesitan poder tener acceso a cuantas más tiendas mejor. Amazon ya tiene su propio agente de compras y, de momento, mantiene la puerta cerrada a todos los demás.
Instinct, por su parte, levantó 1.000 millones de dólares con una valoración de 10.000 millones, y actúa con su propio teléfono y ordenador. Muse superó los 2,5 millones de descargas en EEUU. Todo ello pese a que una encuesta de NMI revela que el 76% de los adultos de EEUU se incomoda si una IA compra por ellos.
Imagen | Meta, Magnific