Las mariposas tienen un truco oculto en sus alas para escapar de los depredadores: engañar a su cerebro
Una de las grandes preguntas que podemos tener en la cabeza está precisamente en por qué las mariposas cuentan con deslumbrantes patrones geométricos y colores en sus alas. La explicación convencional se dividía casi siempre entre el camuflaje para pasar desapercibidas en el entorno o el aposematismo, la estrategia visual mediante la cual tonos estridentes advierten a los depredadores de la presencia de toxinas desagradables.
Una respuesta. Para tratar de entender qué es lo que ocurre, un estudio publicado en Nature demostró que ciertas características anatómicas y cromáticas no buscan ocultar al insecto, sino distorsionar el cálculo de velocidad y trayectoria que realiza el cerebro del cazador cuando la mariposa está en movimiento.
Cómo lo vieron. Para poner a prueba la hipótesis del engaño dinámico, los investigadores desarrollaron una simulación con ordenador en la que recrearon 757 formas de alas pertenecientes a 397 especies de mariposas europeas. Una vez montado este sistema, se reclutó a un centenar de voluntarios que asumieron el rol de "depredadores", y por tanto su misión era capturar las mariposas en movimiento con pantallas táctiles.
En paralelo, los científicos diseñaron una simulación evolutiva que dejó al algoritmo actuar libremente. El sistema hizo evolucionar más de 50.000 patrones de alas artificiales, seleccionando de forma automatizada aquellos diseños que generaban el mayor nivel de error y confusión en los ataques de los participantes.
El resultado. Una vez terminado el experimento, se vio que los patrones óptimos generados de manera abstracta por el ordenador terminaron coincidiendo con las especies reales que hay en la naturaleza. Y el verdadero truco parece estar en las franjas verticales contrastadas, las bandas únicas transversales y las extensiones en forma de cola en las alas posteriores.
Hay matices. El sistema visual de los depredadores no es el mismo en todas las especies, sino que hay cambios importantes. Por ejemplo, las aves procesan la imagen a una velocidad concreta, pero otros depredadores de las mariposas, como las libélulas, cuentan con una resolución mucho más rápida.
En estos insectos cazadores, capaces de procesar un número muy superior de fotogramas por segundo, la ilusión óptica creada por el aleteo podría no surtir efecto, lo que explica por qué capturan mariposas en pleno vuelo con un porcentaje de éxito muy elevado. Es por ello que este sistema de defensa con unas alas que enamoran a cualquiera puede no ser perfecto para todos los depredadores.
Imágenes | Frederica Black