Las reformas a la OMC pueden "ser de gran beneficio para los países en desarrollo"
La adopción de nuevas prácticas comerciales, adaptadas a la transformación tecnológica y a la construcción de sistemas cada vez más resilientes y sostenibles, se encuentran actualmente entre las prioridades de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En este proceso (que requiere del consenso de los 166 países miembros del organismo) la participación de las naciones en desarrollo será fundamental para revisar aquellas reglas comerciales que no han funcionado a su favor y participar en la construcción de un sistema multilateral más fortalecido, aseguró su directora general, Ngozi Okonjo-Iweala.
“Creo que la reforma de la OMC puede ser de gran beneficio para los países en desarrollo porque tenemos que preguntarnos: ¿cómo llegamos hasta donde estamos hoy?”, expresó durante un encuentro con periodistas en la sede del organismo en Ginebra, Suiza.
Okonjo-Iweala sostuvo que las actuales tensiones sobre las reglas comerciales obligan a reconocer que algunas de ellas necesitan ser revisadas para responder a las condiciones del siglo XXI.
“Debemos estar abiertos a las críticas de que quizá sea necesario reformar esas reglas porque no se ajustan al mundo del siglo 21 en el que vivimos”, indicó.
Explicó que los países en desarrollo han planteado cuestionamientos sobre determinadas normas comerciales y aspiran a disponer de mayor espacio para crecer, desarrollar su manufactura, generar empleos e industrializarse.
“Consideran que algunas de las reglas comerciales no están funcionando a su favor”, señaló la directora general, quien agregó que el proceso de reforma debe servir para identificar qué aspectos no han funcionado y negociar cambios con los demás miembros.
“Uno siempre puede quedarse anclado en el pasado y quejarse, o puede aprovechar la oportunidad para decir qué fue lo que no funcionó y cambiarlo”, manifestó.
Más participación
En el Informe sobre Comercio Global 2026, publicado por la OMC esta semana en el marco del Foro Público Anual, se resalta que el 45 % del comercio global lo impulsan las economías de bajos y medianos ingesos, con una participación cinco veces mayor que la que tuvieron en el 1995 (año de fundación del organismo), cuando su participación era del 23 %.
Para la institución, el incremento de las economías de bajos y medianos ingresos es una señal de que el sistema multilaterial de comercio ha sido un éxito en impulsar una economía global más abierta e inclusiva para el desarrollo equitativo.
Aprovechar su inserción a las cadenas globales
Además, la titular de la OMC señaló que los cambios en las cadenas globales de suministro representan una oportunidad para los países en desarrollo, ante el interés de las empresas por diversificar sus operaciones en nuevos países de destino y evitar estar demasiado concentrados en los mismos mercados.
A su juicio, esa tendencia obliga a los países a mejorar sus condiciones para atraer inversiones.
“¿Qué necesitamos hacer para volvernos atractivos y poder aprovechar la oportunidad que ofrece la diversificación de las cadenas de valor? Eso no les va a caer en las manos”, expresó.
Oportunidades en el comercio digital
Okonjo-Iweala también citó como oportunidades el comercio digital y el comercio verde. Señaló que, para países insulares o alejados de los grandes mercados, contar con infraestructura digital puede facilitar el intercambio de servicios e incluso de bienes.
“Hay muchísimas oportunidades interesantes que se pueden aprovechar. Necesitamos las reformas”, afirmó.
La directora general consideró que los países en desarrollo pueden beneficiarse ampliamente si participan activamente en la construcción de “una OMC nueva y fortalecida”, en lugar de quedarse rezagados en estas conversaciones.
¿Qué presiona al comercio global?
La OMC ha sido cautelosa con la propuesta de reformas directas al sistema multilateral, reiterando que los cambios estructurales a los modelos adoptados por el organismo requieren del consenso de todos los países miembros.
En su lugar, la entidad prefirió realizar un diagnóstico sobre los aspectos que presionan y fragmentan las cadenas de valor globales a través del Informe de Comercio Global 2026, publicado esta semana y presentado en el marco del Foro Público Mundial.
El economista en jefe del organismo, Robert Staiger, aseguró en una rueda de prensa que existen cuatro cambios estructurales que están aumentando la presión sobre el sistema multilateral del comercio:
La redistribución del poder mundial: la presencia de países en desarrollo participando activamente en el comercio plantea retos sobre cómo adoptar las políticas comerciales en materia de reciprocidad, derechos, obligaciones y trato especial y diferenciado.
Mayor intervención de los gobiernos en la economía: las políticas industriales, los subsidios y otras medidas vinculadas al desarrollo, el cambio climático, la tecnología, la resiliencia y la seguridad tienen hoy un peso mayor.
Para la OMC, el reto es permitir que distintos modelos económicos convivan sin que esas intervenciones debiliten el acceso a los mercados.
La transformación del comercio: las cadenas globales de valor, los servicios, la digitalización, la inteligencia artificial y las políticas ambientales tienen cada vez más incidencia. La divergencia entre regulaciones nacionales puede fragmentar mercados y aumentar los costos de cumplimiento para las empresas.
El auge de la política: Los gobiernos observan cada vez más el comercio desde la perspectiva de la seguridad nacional, la resiliencia y la dependencia estratégica. La OMC advierte que una medida adoptada por un país para reducir su vulnerabilidad puede aumentar la sensación de riesgo de otros y alimentar nuevas restricciones y represalias.
Estos representan los principales retos que una reforma a las políticas comerciales de la OMC deben contemplar.
Escenarios posibles ante fragmentación
Aunque Staiger reconoció que este es un proceso largo y lento, subrayó que el informe analiza tres escenarios posibles de lo que podría pasar si el sistema multilateral se sigue fragmentando o, de lo contrario, las naciones logran estrechar sus intercambios comerciales.
Una mayor cooperación multilateral elevaría el producto interno bruto (PIB) mundial un 2.9 % y las exportaciones un 17.9 % frente a la línea base.
En cambio, una fragmentación geopolítica reduciría el PIB un 5.1 % y las exportaciones un 18.6 %.
Si cooperación multilateral fuera sustituida, en cambio, por bloques de tratados de libre comercio, el PIB caería un 6.9 % y las exportaciones un 26.9 %, siendo las economías pequeñas y pobres las más vulnerables de todo este proceso.
El economista planteó que los países miembros de la OMC tienen la tarea de que las reformas implementadas para adaptar el sistema comercial global estén encaminadas a “reparar lo que está roto, actualizar lo que está desfasado, preservar lo que funciona y adaptar la cooperación a las nuevas realidades”: