Los cárteles mexicanos tienen una vía sencilla para conseguir coches de lujo en Estados Unidos: alquilarlos y no devolverlos

La frontera entre Estados Unidos y México es una de las líneas más vigiladas del planeta. Por eso resulta extraño que alguien pueda saltar de país con un coche de alquiler y usarlo en el otro lado como si fuera suyo. Justo lo que hacen los cárteles mexicanos: les basta con presentarse en una empresa de alquiler en Estados Unidos, firmar el contrato y olvidarse de la fecha de devolución.

El negocio del falso alquiler. La manera de actuar de los narcos ha sido destapada por una investigación de Los Angeles Times. Los grupos criminales mexicanos aprovechan lo "sencillo" que resulta alquilar un coche estadounidense para nutrir sus flotas con vehículos robados. Desde modelos de lujo hasta camionetas para transportar los cargamentos.

Para hacerse con el coche en territorio estadounidense, las bandas buscan intermediarios a través de redes sociales o recurren a identidades robadas. Las autoridades no tienen una cifra exacta con los vehículos trasladados a México mediante la fórmula del alquiler, aunque, según las compañías especializadas en recuperarlos, cada año cruzan la frontera miles de coches. 

Frontera entre Estados Unidos y México Frontera entre Estados Unidos y México. Imagen de Nils Huenerfuerst

El obstáculo de la burocracia. Los coches de alquiler suelen llevar geolocalizadores. El problema suele ser la burocracia: desde estados que no permitían activar la búsqueda GPS hasta procesos de recuperación ralentizados por las administraciones. Para paliar el problema, en California entró en vigor una ley que da algo más de libertad a los dueños de los vehículos.

Con un proceso de recuperación a menudo ralentizado por las autoridades, y según señala Los Angeles Times, desde 2023 se recuperan en México unos 850 vehículos procedentes de California al año, un total que engloba los de alquiler y los robados a particulares. Es solo una parte del conjunto, del que no se conocen cifras exactas.

Cruzar los datos no es fácil. A principios de 2026, desaparecieron diez camionetas Ram de aeropuertos estadounidenses. Estas terminaron en Jalisco, en zonas controladas por el Cártel Jalisco Nueva Generación. De todas ellas, los investigadores solo consiguieron recuperar una. 

Dependiendo del estado, pueden pasar hasta nueve días antes de que una empresa de alquiler consiga denunciar formalmente el robo. Después hay que incorporar el vehículo a las bases de datos policiales estadounidenses y mexicanas. Que dos administraciones tan diferentes deban ponerse de acuerdo ralentiza aún más la posible recuperación. 

Al otro lado de la frontera. Los investigadores describen cómo los vehículos recibían matrículas mexicanas y documentación aparentemente válida gracias a funcionarios corruptos. Además, determinados coches, tanto robados como de alquiler, se enviaron a México a cambio de cocaína, fentanilo y metanfetamina. Por ejemplo, el Cártel de Sinaloa buscaba camionetas de gran volumen para blindarlas y armarlas, a modo de vehículo de combate.

Recuperarlos es otra historia. Aunque los coches lleven GPS, saber dónde están no garantiza que puedan recuperarse. Una vez cruzan la frontera, las empresas de alquiler dependen de la colaboración entre las autoridades estadounidenses y mexicanas. La paradoja es que sacar un coche de Estados Unidos es tan sencillo como firmar un contrato de alquiler, pero traerlo de vuelta puede implicar toda una pesadilla burocrática.

Imagen de portada | John Cameron en Unsplash