Una popular salsa picante China tiene ingresos récord gracias a la IA. Y también una enorme crisis reputacional

Cuando una empresa saca pecho de que la IA le funciona y, a la vez, de que ha tenido su mejor año, no debería extrañarle de que alguien sume uno más uno. Eso es lo que le ha pasado a Lao Gan Ma, la exitosa marca china de (adictivas) salsas de chili que ha sido aupada durante una semana a estar en lo más alto de las tendencias en Weibo. Y no precisamente por su sabor.

¿Quién? Hace unas décadas, detrás de Lao Gan Ma apenas había un puesto de fideos. A finales de los ochenta, Tao Huabi servía en Guiyang (Guizhou) fideos con una salsa casera de soja fermentada y aceite de chili. La salsa gustó tanto que acabó vendiendo solo eso. Los camioneros que la compraban la exportaron a otras ciudades. Ya con 49 años, alquiló un local y contrató a unos 40 trabajadores; la fábrica se levantó en 1996 y la sociedad se registró en 1997.

Desde entonces, la “mujer más picante de China” ha erigido una tremenda rareza: una empresa sin salir a bolsa, sin préstamos ni financiación externa, según su lema, con el capital en manos de sus dos hijos. A Tao le ha generado una fortuna estimada en más de 1.000 millones de dólares y a la marca le ha reportado en torno al 55% del segmento de salsa de chili en el país. Claro, una firma construida a mano, sin inversores y con la cara de una “vieja madrina” en el bote lo tiene más complicado cuando alguien la acusa de cambiar personas por cámaras.

Lo que dijo la empresa. Ahora sí, sigamos. A mediados de octubre, en la conferencia de calidad de Guizhou, su directivo de calidad, Li Xin, explicó que la facturación de 2025 rondó los 5.400 millones de yuanes, un máximo histórico. También presumió de un sistema de visión por IA en la planta de Guiyang: cámaras industriales que escanean la cinta cada 0,3 segundos, descartan pimientos con moho o manchas y dejan el producto defectuoso en esa fase del “0,02%”. Un matiz: en 2020 la empresa ya había facturado 5.403 millones, así que el “récord” es, como mucho, por la mínima.

El rumor. En redes circuló que la IA había reducido a los inspectores de 600 a 48. Un hilo de @kyleichan en X contó que los rumores hablaban de más de 500 despidos y que, bajo el mensaje optimista de Pekín, muchos chinos están preocupados por la IA y el empleo. La empresa salió al quite diciendo que la información era falsa. Una empleada de recursos humanos confirmó a Ifeng que usan IA en la inspección, que los despidos masivos son falsos y que nunca tuvieron tantos trabajadores.

Los números. El mismo hilo recuerda que la plantilla pasó de 2.912 a 740 con ingresos en máximos. Ojo, son trabajadores asegurados de la matriz, una cifra de toda la empresa que no demuestra cuántos seleccionadores se fueron ni por qué. No cuenta subcontratas, temporeros ni personal de filiales, y puede reflejar bajas naturales o contratos sin renovar. Los “más de 2.600 menos” que corrieron por redes salen de sumar las sucursales.

Salsa Picante de Chile Crujiente, aceite picante, textura crujiente, aroma intenso y equilibrio entre picante y sabor tostado, Apto para noodles ramen arroz dumplings, 1 unidad de 275 g.

Salsa Picante de Chile Crujiente, aceite picante, textura crujiente, aroma intenso y equilibrio entre picante y sabor tostado, Apto para noodles ramen arroz dumplings, 1 unidad de 275 g.

Hoy en Amazon — 9,50 €

El mercado, amigos. Según datos de terceros, en una plataforma de comercio electrónico las ventas diarias pasaron de 5.000-10.000 yuanes a 1.000-5.000 desde el 22 de octubre. Es poco dinero para una marca que casi no vende online, pero demuestra que el rumor está generando un coste. O, más bien, restándolo.

La realidad es que todo este culebrón nace a partir del plan “AI Plus” del año pasado, el cual fija una adopción del 70% en sectores estratégicos en 2027 y del 90% en 2030. Y una parte de la población no está de acuerdo con él.

¿Te suena? Parte de la desconfianza viene de casos en los que la promesa de la IA no salió como se vendió. Ya contamos cómo Klarna aseguraba que su asistente hacía el trabajo de 700 agentes. Un año después, su CEO anunció que volvería a contratar humanos. El Commonwealth Bank revirtió el despido de 45 empleados de atención al cliente y pidió disculpas. Según Careerminds, un tercio de las empresas que despidieron por la IA ya ha recuperado entre el 25% y el 50% de esos puestos.

También hay recortes que se mantienen, claro. Benioff contó que Salesforce pasó de 9.000 a unos 5.000 empleados en soporte, y Duolingo recortó contratistas para dárselos a la IA. En la fábrica, el precedente chino es contundente: una planta pasó de 650 empleados a 60 con robots y multiplicó la producción por 2,5, y China instala 280.000 robots industriales al año.

Miedo vs datos. Un análisis de la Fed de Nueva York concluye que solo el 1% de las empresas dijo haber despedido directamente por la IA. En EE. UU., de más de 1,2 millones de recortes anunciados en 2025, solo unos 55.000 se atribuyeron explícitamente a la IA. Ben Thompson, en el argumento que recogíamos en Xataka, sostiene que muchos despidos actuales son más bien el sobreempleo de la pandemia.

Eso no significa que el impacto sea inventado. Stanford no ha encontrado un desplazamiento amplio de empleo, pero sí que el empleo de los jóvenes de 22 a 25 años en ocupaciones muy expuestas está un 19% por debajo de lo esperado, porque se contrata menos. El golpetazo suele producirse antes por la puerta de entrada que por la de salida.

Y es posible que Lao Gan Ma diga la verdad. Si las cámaras mejoran la calidad sin dejar a nadie en la calle, beneficio para todos. Con los datos actuales no se puede probar lo uno ni lo contrario, porque la empresa no ha desglosado cuántas personas hacían la selección antes y cuántas ahora. Pero yo me quedo con la frase que dice siempre mi mujer: cualquier “ojo” es amenaza si su mirada es acusatoria. Vamos, que han pinchado en hueso y la empresa tendrá que dar explicaciones o Weibo, la X china, apunta a echársele encima.

Imágenes | Composición elaborada usando ChatGPT